martes, 7 de octubre de 2008

palabras de jorge díaz

El otro día estaba lloviendo. El agua caía
sobre mi. De pronto, me vi reflejado en una
vitrina. El agua había borrado mi boca, mis
ojos, todo. Frente a mi tenía una cabeza hueca
completamente vacía.
Por primera vez me reconocí.

§§§

Hubo un tiempo en el que yo le prestaba
atención al ruido de las hojas y al itinerario
misterioso de las hormigas. Entonces, yo era
un proyecto de vida.
Hoy, sólo le presto atención a las cosas
verdaderamente importantes: soy un proyecto
de muerte.

§§§

Escribir consiste en sentarse y esperar. Tarde o
temprano, las palabras aparecerán
sigilosamente y empezarán a diseñar un tapiz
misterioso e inesperado que yo nunca pretendí
dibujar. No quiero pensar ni entretener ni
divertir a nadie; sólo quiero escuchar las
palabras que vienen del interior de las cosas,
de la memoria del tiempo y que susurran algo
incomprensible. Y para eso, debo quedarme
quieto y esperar. Si yo busco a las palabras, no
acudirán jamás. Son ellas las que me buscan a
mí y me proponen algo imposible: expresar
lo inexpresable.

§§§

Todas las certezas son represoras. Se mata, se
tortura, se margina, en nombre de la certeza.
Sin embargo, sólo la duda es humana y aún
esta afirmación la pongo en duda.

§§§

El aire de una sala de teatro es irrespirable
hasta que no se llena de palabras.

§§§

No hay nada nuevo bajo el sol; por eso es mejor
descubrir lo que hay sobre el sol. Eso es
precisamente lo que hacen los poetas.

§§§

Cuando alguien te amordaza
con un beso
y te ata de pies y manos
con un abrazo
es cuando eres realmente libre.

§§§

Cada momento es un pájaro vivo, un pulso,
un latido. Hoy me tocó el adiós, ¡hay que vivirlo!
Mañana, quien sabe, nos volveremos a ver,
nos llamaremos, recuperaremos el abrazo. A
lo mejor, ni siquiera nos estamos separando y
todo esto no es más que el espejismo de un
reencuentro.
Cada ausencia es la esperanza de un nuevo
nacimiento.

Tomado de per Versiones Orales

§§§

"Anoche soñé con un tenedor...Bueno, eso no tiene nada de misterioso...debe ser símbolo sexual inconciente...pero, lo raro, era que el tenedor decía que era cuchara. El pobre tenía complejo de cuchara... de cuchara de postre.

Si...en el sueño había un postre... y el postre era yo. Se movía así (se mueve vibrando). Era jalea de damasco. Yo no sé por qué soy tan complicada. El psiquiatra tampoco. Me dijo que hablara en voz alta por las mañanas, que eso era bueno para la salud mental (...)

Vivo con un hombre.
Por lo menos todos llaman así a este ser de pies grandes que hace gárgaras en los momentos más inesperados y se rasca siempre la axila izquierda.

A veces pienso que sería mejor vivir con el tenedor. Sin complejos naturalmente. Yo soy su mujer. Eso quiere decir que debo ser femenina. Eso no es fácil. Hay que sentirse débil y poner brillantes los ojos para que el ser de los pies grandes la proteja a una.
También debo ser atractiva. No debo permitir que me crezca bigote ni se me caigan los dientes. Tengo que recordar que los ravioles ensanchan las caderas y los espárragos achican el busto.
La verdad es que estoy cansada. Horriblemente cansada de ser la esposa femenina de ese animal masculino que se rasca y lee el diario."

Tomado de "El cepillo de dientes . Obra en un acto"



Foto Emol

Jorge Díaz (1930-2007)

domingo, 5 de octubre de 2008

alfredo zitarrosa



este grande del canto latinoamericano se peinaba hacia atrás con brillantina, usaba trajes cruzados, camisa blanca y corbata oscura. Esa imagen de Zitarrosa la tengo grabada desde cuando lo ví cantar en Quito no sé si en el '79 o el '80. Los uruguayos exiliados hicieron posible que fuera junto al grupo de teatro El Galpón, una institución del teatro latinoamericano. Zitarrosa se presentó en el aula magna de la universidad. Ese grande estaba ahí mismo, muy cerca, al frente, con su voz llena de fuerza y ternura, con ese acento uruguayo suave de palabra educada, de pronunciación clara.

Nació en Montevideo en 1936 (10 de marzo) y su madre Blanca Iribarne que lo inscribió como Alfredo Iribarne lo entregó a una pareja que le cambió el nombre a Alfredo Durán con quienes vivió en zonas campesinas lo que le marcó con el tipo de música que compuso. En la adolescencia volvió a vivir con su madre y su pareja quien le dio su apellido y pasó a llamarse entonces Alfredo Zitarrosa.

Zitarrosa trabajó como locutor en la radio El Espectador desde 1954 y periodista del semanario Marcha. De su tiempo de locutor, incluyo al final una entrevista que le hizo en 1970 a Joan Manuel Serrat en la que hablan de música, de flamenco, de poesía. Fue en 1964 cuando empezó a cantar en el Perú en el canal 13 de televisión sin proponérselo, pero eso le significó seguir creando canciones y presente en el canto para el resto de su vida.



Zitarrosa apoyó al Frente Amplio en el Uruguay lo que le significó el exilio desde 1976, por lo que vivió primero en la Argentina, despúes en España y finalmente en México. Finalmente se radicó en Buenos Aires. Zitarrosa murió en enero de 1989 dejando un gran legado de canciones.


GUITARRA NEGRA
(Alfredo Zitarrosa)

Introducción

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...

Allanamiento

Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...

La casa

... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... mi casa, más cercada que mi barrio... mi barrio, cercado por mi Pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado...

Uruguay for export

Temblando, con el frontal partido por el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita... Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quién que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas... y que pastando nunca habían dolido... haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha, también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... de un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...

Flor show (por vals)

En la punta del agua... una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequeñas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boîte... Entre aplausitos, al compás de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire... subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cría -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchándose y flotando, mientras duren la noche, su belleza infantil de ingeniería, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... el gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...

Mis alas

... Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, Guitarra Negra... Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia… Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, mas grito y se alzan, gimo y me acompañan, río y baten de a dos, como que están amándose y se odian sin embargo mis dos alas... se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aquí la nada... más allá el Pueblo y más acá el Amor... Pero el Pueblo está también más acá... y antes estaba allá también, detrás del Pueblo el Pueblo... Hemos viajado por todos mis caprichos y el Pueblo osando (sic) el piso, amándose con alas como las mías... odiando su destino, odiándome y amándome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... y sus mil bocas dicen: "ahora, la suerte ya está echada..."

La mariposa

La mariposa viene hacia mí en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte... y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... sino que era mariposa nada más, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida... Eso no es tan triste... triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...

Hago falta

Hago falta... yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... falta mi cara en la gráfica del Pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo... los ojos míos en la contemplación del mañana... mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.

Exhortación y propósitos

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias, será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... la olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... sino con hambre y Rita y José Luis, por Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... tal vez un día... de soledad y rabia... de ternura... o de algún violento amor; de amor... sin duda.

(Los títulos de cada texto, así como el género al que pertenece la obra, son los de la edición de 1985. En la primera edición [1977] las partes que la componen son presentadas por su autor como "contracanciones", género particular creado por él mismo para definirlas, ante su imprecisa ubicación conceptual, musical y literaria. En esa edición los textos, cuyos fragmentos no llevan título alguno, se encuentran agrupados en 3 partes: La I incluye desde Introducción a Uruguay for export, la II es Flor show, y la III las cuatro restantes. Asimismo, la puntuación empleada es la que aparece en la misma edición de 1977, habiéndose salvado los errores evidentes, tanto ortográficos como de fidelidad del texto). (Texto tomado de: http://www.cancioneros.com/ )

El violín de Becho
(Alfredo Zitarrosa)

Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,*
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera,
niño violín que se desespera,
cuando Becho no toca y se calma,
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines,**
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte, violín, padre y madre;
canta el violín y Becho es el aire,
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar eso cuesta.



►
Fundación Zitarrosa


► "Los lenguajes del mundo": Alfredo Zitarrosa

► Biografía, cancionero y más





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martes, 30 de septiembre de 2008

arcipreste de hita: enxienplo de las ranas en cómo demandavan rey a don júpiter (de las ranas que demandaban rey a júpiter)


Tomado de Oronoz Fotógrafos


Enxienplo de las ranas en cómo demandavan rey a Don Júpiter

Las ranas en un lago cantavan e jugavan,
cosa non les nuzía, bien solteras andavan;
creyeron al dïablo, que del mal se pagavan,
pidieron rey a Don Júpiter, mucho gelo rogavan.

Enbïóles Don Júpiter una viga de lagar,
la mayor que él pudo, cayó en ese lugar:
el grand golpe del fuste fizo las ranas callar,
mas vieron que non era rey para las castigar.

Suben sobre la viga quantas podian sobir;
dixieron: 'Non es éste rey para lo nós servir.'
Pidieron rey a Don Júpiter como lo solian pedir;
Don Júpiter, con saña, óvolas de oír.

Enbióles por su rey çigüeña manzillera;
çercava todo el lago, ansí faz la ribera,
andando pico abierta; como era vente[r]nera,
de dos en dos las ranas comía bien ligera.

Querellando a Don Júpiter, dieron boçes las ranas:
'¡Señor, Señor, acórrenos, tú que matas e sanas;
el rey que tú nos diste por nuestras bozes vanas,
danos muy malas tardes e peores las mañanas!

'¡Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga!
De dos en dos nos come, nos abarca e nos traga!
¡Señor, tú nos defiende, Señor, tú ya nos paga;
danos la tu ayuda, tira de nós tu plaga!'

Respondióles don Júpiter: 'Tened lo que pidistes;
el rey tan demandado, por quantas bozes distes,
vengue vuestra locura, ca en poco tovistes
ser libres e sin premia; reñid, pues lo quesistes.'

Quien tiene lo que al cunple, con ello sea pagado;
quien podiere ser suyo non sea enajenado;
el que non toviere premia non quiera ser apremiado:
libertat e soltura non es por oro conprado.

____________________________________________________

Al poeta castellano autor de la obra más importante de la Edad Media, El Libro del Buen Amor, Juan Ruiz, se le conoció como el Archipreste de Hita. Nació en la primera mitad del s. XIV y se cree que nació en Alcalá de Henares, aunque hay quienes dicen que nació en Guadalajara . Fue encarcelado por unos doce años y se piensa que escribió esta obra cuando cumplía una pena impuesta por el Cardenal de Toledo por oponerse al celibato y ser partidario de la barraganía (contrato de convivencia entre un sacerdote y una mujer) bastante difundida en Toledo donde convivían judíos, moros y cristianos.


Página de uno de los manuscritos del Libro de buen amor (Lba-codice) conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid

jueves, 25 de septiembre de 2008

de princesas y dragones

esta mañana fui a un funeral. El era el marido de una persona amiga, de esas amistades y cariños que se generan través de los años al reconocerse en la pertenencia a un mismo lugar y al compartir eventualmente en alguna reunión y más que nada por temas laborales, pero sin que sea haya generado un lazo de amistad profundo.

Apenas llegué me acerqué a darle el pésame y cuando aun no llegaba a ella me miró fijamente y me dijo espontáneamente "él te quería mucho". Sólo supe abrazarla por su dolor y también por lo que me dijo que me hizo recordar la figura de él pequeñita y ágil y su gesto siempre cariñoso.

Con esa frase me introduje en el silencio, por lo sorpresiva. Con él, cuyos hijo mayor es de mi edad, la relación era más bien esporádica, aunque en los últimos años nos comunicamos muchas veces telefónicamente para hablar de cosas puntuales, lo mismo más de alguna vez que pasó por mi oficina y pudimos intercambiar brevemente sobre temas generales. Lo hacía porque después que se jubiló tras una exitosa carrera, dedicó el tiempo del que disponía a ayudarle a ella en su trabajo. Pero nunca hubo una cercanía mayor, excepto que siempre fue muy cariñoso como lo era con todos.

En estos días he pensado, inmersa en el silencio, precisamente sobre los tipos de relaciones que se dan entre las personas; sobre las relaciones que generamos y lo que algunas relaciones generan en nosotros. También acerca de las amistades que en alguna curva del camino se alejan y en el reencuentro con el paso de los años con la misma intensidad y naturalidad de siempre que se traduce en una conversación continua iniciada años atrás.

He pensado en esas relaciones en las que el sentimiento nace en el día a día sin proponérnoslo, sin pensar siquiera que es posible y que un día nos sorprenden cuando los descubrimos en lo más profundo, con una mezcla de alegría inmensa y de tristeza profunda debido a las circunstancias que los rodean. Lo que me ocurrió hoy me llevó a reflexionar sobre lo mucho que llega el que alguien exprese un cariño que no tendría por qué ser y se sumó a la reflexión sobre lo doloroso que es cuando el sentimiento que hace vibrar no es recíproco.

También últimamente he pensado en esas situaciones generadas por seres seductores que se cruzan en la vida de las personas y que las envuelven, con su yo emotivo, amable, tierno e interesado y que lleva a los seducidos a desarrollar sentimientos fuertes, de los cuales los seductores no se hacen cargo pero que mientras seducen, con su yo racional hacen declaraciones de principios, libertad, independencia y no compromiso y que cuando se dan cuenta que lo racional no pudo con esa necesidad que las personas tenemos de sentirnos queridas, se justifican haciendo notar la brutal claridad con la que se expresaron mientras seducían con gestos, regalos, cariños.

A propósito de estas cosas, he recordado una vieja historia, bastante cursi y hasta repetida, pero es la que se me vino en mente en este momento y como no tengo el texto completo, dejo aquí sólo un resumen.

La historia habla de un príncipe que conquista, seduce y enamora a una muchacha de la aldea cercana al castillo donde habita. Ella no es sino una sencilla plebeya del reino. El durante un largo tiempo le busca, le ronda, le envía misivas a diario, cartas llenas de ternura, la visita en su humilde casa, pero siempre por la noche y nunca en días de guardar. Organiza encuentros con ella increiblemente apasionados en los que la mira traspasándola y que hacen que ella descubra lo que nunca ha vivido.

A la damicela en cuestión no le inquieta que esos encuentros sean en su casa o en refugio que tiene el príncipe, ni tampoco que nunca sean en público; jamás conoce en ese tiempo a los que a él le rodean, seguramente por eso que los príncipes deben llevar vidas secretas y no deben hacer evidentes sus relaciones para mantener la estabilidad del reino. Al príncipe le corresponde mantener la credibilidad porque está empeñado en que al interior de sus territorios sus súbditos tengan relaciones cordiales.


originally uploaded by dibufoto.


Ella se deja seducir con las palabras de su príncipe que le dice que es su alma gemela, su mejor amiga, su cómplice, su confidente, pero nunca puede conocer a quienes le rodean, ni siquiera a sus lacayos, tampoco sale en carroza con ella ni la lleva a los lugares donde los príncipes van a comer, como lo hacen con las damas de la corte. Ella piensa que todo eso es natural, ella solo es una plebeya y no aspira a nada que no sea el amor de él, que él la ame y la respete y se sienta orgulloso de ella.

Pero un día, la muchacha se percata que el príncipe, de la noche a la mañana empieza alejarse y repentinamente se le acercan las brujas del pueblo y le cuentan a ella historias de traiciones, de dobles vidas, las que empieza a creer desde su ingenua simpleza. Entonces ella piensa, por la abnegación que el le demuestra, que es la elegida en el reino del príncipe amado y que el ha cometido deslices y por eso son sus repentinas ausencias; ella cree que él está seduciendo a otra mujer.

Sin embargo en algún momento la muchacha toma consciencia de que es a ella a quien el principe oculta porque es sólo una plebeya y comienza a pensar que lo que las brujas le decían podría ser verdad y que el príncipe sólo se rodea de reinas y princesas que le aseguren la continuidad del reino y las buenas relaciones con reyes y príncipes de otros reinos.


originally uploaded by dibufoto.

Cuando se da cuenta que lo que creía que era único y maravilloso, era en realidad una relacion clandestina, la damicela se mira al espejo y descubre que su ropa sencilla no se parece a las galas que las princesas visten y que en su rostro no es suficiente adorno su mirada enamorada, que sus sentimientos puros y su ilusión no tienen valor para los príncipes acostumbrados a conquistas de grandes territorios y de ojos maquillados con oro.

Entonces ella empieza a creer que el príncipe tiene una relación con una princesa de la corte a la que lleva en sus viajes por sus otras tierras y que mientras la seducía el mantuvo esa relación aceptada por el reino aunque el él la niega aduciendo su falta de tiempo por las guerras de conquista, su incapacidad para amar porque los príncipes no sienten, las heridas de guerra y tortuosos amores pasados en los que pesan las culpas y le aclara que lo que ella cree es una relación con una princesa es sólo una amistad normal entre príncipes de la misma corte.

La muchacha plebeya se sume en la tristeza y busca la manera de alejarse del príncipe porque sabe que el ni siquiera va a notar su ausencia y un día se arma de valentía y corre hacia el castillo, arriesgándose a caer en el foso que lo rodea y a ser devorada por los cocodrilos o a ser atacada por el dragón que lo custodia.


Laura o hada, originally uploaded by dibufoto.

Ella grita para que le escuche el príncipe, que se ha encerrado presa de una crisis como las que les da a muchos príncipes y está concentrado buscando la manera de salvar su reino, en medio de la angustia y la soledad. Ella, que siente que debe acompañarle y ser su apoyo en los momentos difíciles, le declara a gritos su amor y le envía con palomas mensajeras misivas en las que le dice que le ama y le necesita, ingenuamente cree que eso le va a acercar a él.

El sin perder la calma y con tono triste, sale a una terraza del castillo y le dice a la damicela con mucha frialdad y casi brutalmente que ella debe entenderlo, que no le ama y que si Dios le diera a elegir un último deseo, el lo único que pediría sería estar con ese tortuoso y viejo amor, la princesa Marietta, la que nunca le perdonó algún desliz, la que casi le clavó una daga en el pecho y trató de arrebatarle casi todo el reino y la que, con sus intrigas, generó temor e inseguridad en la damicela plebeya.

Al escuchar estas palabra más dolorosas que el estoque más afilado, más demoledoras que todos los ejércitos del reino, la muchacha plebeya se siente morir, se da cuenta que su amor no tiene ningún sentido, no entiende por qué el príncipe le sedujo, la enamoró y le trató como a princesa.


originally uploaded by dibufoto.

Siente vergüenza, injustificada, de sí misma, también de haberse acercado al castillo para ofrecer de esa manera su amor inutil y su compañía al angustiado príncipe y también rabia por haber sido tan ingenua; llora por sentir amor hacia un príncipe que, piensa ella, seguramente esta comprometido con una princesa y que gusta rodearse de ellas y que además añora estar con la más cruel, la que clava dagas; entonces trata de arrancarse ese amor que no le sirve, del pecho; sale corriendo queriendo perderlo en el camino, con suerte esquiva el foso y cruza los campos que rodean el castillo, se pierde en el bosque contiguo y no logra salir de él sino hasta el día siguiente cuando está ya casi oscuro, entonces con una paloma mensajera le envía una misiva de despedida al príncipe diciéndole que ella se aleja para no ser estorbo en su camino.

Mientras tanto la muchacha plebeya, con el corazón desgarrado y herido, llora por su amor perdido, ese que que nunca fue y siente el ardor de las quemaduras causadas por las llamas del dragón que custodia el castillo y entonces, buscando la libertad y el olvido se lanza al río.

domingo, 21 de septiembre de 2008

carlos monsiváis, una coincidencia hoy

mientras realizaba tareas de la casa escuchaba a Alfredo Zitarrosa y mi próxima entrada, o sea esta, sería para recordarlo. En un paréntesis de las tareas, esta tarde leí una entrada en el blog de la mexicana Graciela Barrera acerca de la presencia de Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska en la la Feria Internacional del Libro Universitario en Xalapa, México; le comento que de él prácticamente no he leido nada, excepto algún artículo disperso. Imperdonable, cuando es uno de los escritores más importantes no sólo en México sino en América Latina, premiado con el premio Juan Rulfo (ahora Premio de la Feria Internacional del Libro) en el 2006; a ella, en cambio, simplemente la disfruto y me encanta.

Me quedo pensando en mi ignorancia, ampliada ahora a Mosiváis, gran amigo de Elena Ponitowska y a quien ella lo cita constantemente.



Tengo toda la disposición de dormir, cuando enciendo la TV y le están entrevistando justamente a Carlos Monsiváis, me emociono y encuentro un motivo para postergar el sueño; es que los últimos días no es que me ha costado dormir, porque cerrar los ojos y conciliar el sueño no cuesta, sino que me pasado en duermevela, con un sueño liviano por no decir frágil acompañado de un despertar de madrugada.

Y Monsiváis habla sobre Juan Rulfo y Pedro Páramo y sobre la épica del desconsuelo, me gusta ese concepto, me gusta el trasfondo que tiene; también resalta la importancia de Rulfo porque, al decir de Mosiváis, "resucita palabras", esas del lenguaje popular que se estaban perdiendo. Mientras pienso en ello le oigo decir que a televisión "es la tramitadora del idioma de Cervantes" y cuando trato de entender ya le oigo decir que lamenta por no ver nunca telenovelas y que le gustaría verlas por el fenómeno mediático que representan. Me encanta su naturalidad y más cuando dice que "el intelectual es aquel a quien, en términos generales, de le pregunta para no oir". Sonrío.

Finalmente habla sobre política mexicana y se refiere al anterior presidente de su país como un "profesional de la jactancia" y a continuación habla sobre Borges.

Tengo claro que debo leer a Monsiváis; me ha seducido y como es tarde (o temprano, depende desde donde se mire) por ahora dejo aquí un enlace a una charla sobre Lectura y globalización. Elogio (innecesario) de los Libros, mientras me preparo un jarro de leche de soya bien caliente con miel, a lo mejor es un buen inductor del sueño o si no, un desayuno anticipado, depende cómo se lo tome.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

mario benedetti: otro escaparate

29. Otro escaparate

Desde el horizonte hasta mis ojos con lentes verdes de contacto, el mundo es un escaparate. No más allá del horizonte, porque ahí empieza otro comercio, que seguramente constará de otras vidrieras.

Lo que vemos aquí es tan variado que a veces nos aburre. El atractivo está en lo único, en la morada de la soledad, en el pulso de un corazón marchito, en el tránsito por una pesadilla propia, donde un prójimo nos vigila y otro nos hace trampa.

En el escaparate hay rostros que enamoran, pero antes de conmovernos hay que tener mucho cuidado, porque a veces son simplemente maniquíes y uno se da de cabeza contra sus codos de plástico o sus rodillas de madera. Los verdaderos cuerpos que reclaman y merecen amor andan por la calle, bajo sus paraguas azules o bendecidos por el sol. También la lluvia torrencial lava el amor, lo deja limpio por dos o tres jornadas, y uno, más inocente que nunca, cree que ha ganado el cielo, esa utopía.

En el escaparate de la realidad hay festivales pero también hay cementerios que parecen jardines. La gente se acerca a las tumbas y a los nichos y les deja flores, que pueden ser perdones o remembranzas, pero tres o cuatro crepúsculos después el camposanto será apenas un jardín de flores marchitas.

Mientras tanto, en plazas y calles la vida sigue e improvisa, como si la muerte fuera una invención, una mentira. Y a lo mejor lo es. Uno termina aferrándose a esa imposibilidad, sin advertir que más adentro el alma desfallece.


Tomado de: "Vivir adrede" de Mario Benedetti. Alfaguara 2008

domingo, 14 de septiembre de 2008

estocada, robo y lágrima

el día que me clavé el estoque alguien escribió:

"Los toros, esa fiesta sangrienta, atávica, cruel y...también noble y hermosa. La odié hasta que una mañana me levanté toro y pensé cómo preferiría morir: ... en medio de una plaza con la esperanza ínfima del indulto. Y el toro prefirió el toreo"

en ese instante sonó "En el Café de Chinitas" y junto al estoque una lágrima rodó, entonces me robé un cartel de los toros en Sevilla y lo pegué en mi cartelera y sin quererlo me sentí protagonista del verso "de una pedrada me cargué el cristal y corrí, corrí con ella hasta mi portal".

el día que me clavé el estoque escuché "En el Café de Chinitas"...

En el café de Chinitas
dijo a Paquiro un hermano:
"Soy más valiente que tú
más torero y mas gitano."

En el café de Chinitas
dijo a Paquiro un Frascuelo:
"Soy más valiente que tú
más gitano y mas torero."

Sacó Paquiro el reló
y dijo de esta manera:
"Este toro ha de morir
antes de las cuatro y media."

Al dar las cuatro en la calle
se salieron del café
y era Paquiro en la calle
un torero de cartel.


Foto de cartel y texto robados, con el permiso de Juan Vera



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"El Café de Chinitas" es una antigua canción española, del s. XIX que fue recopilada por Federico García Lorca y que cuenta la historia del torero Francisco Montes "Paquiro", torero muy popular y querido que en 1836 publicó el libro "La Tauromaquia completa" en la que se establecen los reglametos de la fiesta y que se mantienen hasta hoy, aunque no goza de la popularidad de la obra de Pepe-Hillo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

rafael alberti: se equivocó la paloma

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)


sábado, 6 de septiembre de 2008

de cabezas de toro

esta mañana, mientras miraba absorta una pequeña y bella cabeza de toro hecha artesanalmente en cuero negro de astas cerradas hacia arriba, orejas bien puestas y hocico medio abierto, no tanto como cuando cae después de la suerte del estoque, sino como cuando resuella y que me han traido de regalo de Andalucía, me transporté a cosas que se me han quedado grabadas desde niña.


torito, originally uploaded by dibufoto.

Entre las cosas más cotidianas y bonitas estaban las subidas al páramo, generalmente al Cotopaxi o a Papallacta, a veces por el día, otras con la inmensa carpa de lona a acampar en el frío.

En el pedregal del Cotopaxi había tres cosas que me fascinaban: los caballos salvajes. Verlos era un cúmulo se sensaciones y emociones.

Los jambatos, pequeños sapos negros de panza amarilla que saltaban con sus crías sobre la espalda, eran chiquititos, preciosos y el que acarrearan a los sapitos guagua producía ternura. Que triste recordar a esas pequeñas ranas que son ahora una variedad extinta.

Y la tercera eran los craneos de animales que se encontraban por ahí en medio del pedregal botados, supongo que de venados, a lo mejor de los caballo, pero yo siempre pensaba que eran de toros, cráneos de toros que murieron sin ser toreados, porque eran alargados y planos...no sé, eran de toro.

Esta mañana, mientras miraba esa cabeza taurina en cuero recordaba esos cráneos "de toro" y pensaba en por qué nunca me dejé llevar por las ganas y contradiciendo a lo mejor (siempre lo hacía) a mis padres, no dije que quería uno de esos para llevarlo.

Esta pequeña cabeza de cuero negro porque tiene esa forma perfecta del toro me recuerda a esos cráneos y me trae este recuerdo de infancia...y no recuerdo si tenían cuernos.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

"Illo y Romero",es un poema del poeta y dramaturgo español José Bergamín nacido en Sevilla en 1895 se inició en una revista dirigida por José Ramón Jiménez quien junto a José de Unamuno fueron amigos muy cercanos. Entre los temas sobre los que escribió Bergamín esta la tauromaquia, con notas como "Así hablaba Juan Belmonte" o "La música callada del toreo" -(parte 1) (parte 2)



Bergamín fue quien editó "Poeta en Nueva York" de Federico García Lorca, en el exilio luego que fundó la Alianza de Intelectuales Antifacistas. El manuscrito le entregó el poeta mismo antes de su muerte. También quien editó la obra de Antonio Machado, Rafael Alberti y García Lorca, entre otros, desde México bajo la Editorial Séneca fundada por él mismo.

José Bergamín es autor de "La música callada del toreo", nombre que luego Rafael Alberti le dió a un poema que le dedicó:

LA MUSICA CALLADA DEL TOREO

A José Bergamín

De luz en sueño y sombra la corrida:
Un abrir y cerrar, verte y no verte,
un quererte en silencio por prenderte,
llama espiral, ceñida y desceñida.

Un silbido que aposenta su medida
en el aire acordado de la suerte,
un pase de la luz al de la muerte
o en alas de la sombra al de la vida.

Un prodigioso mágico sentido,
un recordar callado en el oído
y un sentir que en mis ojos sin voz
veo.

Una sonora soledad lejana,
Fuente sin fin de la que insomne mana
La música callada del toreo.





RAFAEL ALBERTI PARA JOSE BERGAMIN


Rafael Alberti




TÚ que sabes tantas cosas,
Dime por qué vuela el pájaro;
Por qué crecen las espigas;
Por qué reverdece el árbol.

Por qué se alumbran de flores
En primavera los prados.
Por qué no se calla el mar.
Por qué se apagan los astros.

Por qué es sonoro el silencio
En la soledad del campo:
Y el agua corre a esconderse
Entre su risa y su llanto.

Por qué el viento aviva el fuego
Cuano no puede apagarlo.
Por qué el corazón se duerme
Si el alma sigue soñando.


LA VEJEZ es una máscara:
Si ta la quitas, descubres
El rostro infantil del alama.

La niéz te av siguiendo
Durante toda la vida.
Pero ella va más despacio
Y tú andas siempre de prisa.

Cuando la vejez te llega,
No es que vuelvas a la infancia,
Es que moderas el paso
Y al fin la niñez te alcanza.


Otros sonetos

A Rafael Alberti

EUROPA no habla griego, que habla gringo
Creyendo que está hablando en europeo:
Babélico balido ybalbuceo
Quese americaniza de vikingo.

Nunca soó un imperio Carolingo
Tan incontinental cocacoleo.
Ni encontró un Bonaparte a su deseo
Tal respuesta, responso, ni respiro.

Respuesta que es apuesta y desatina.
Responso a la difunta Gran Bretaña.
Respingo que lo da quien más se empina.

Y mientras se la ignora o se la extraña
A unaEuropa, que, al serlo, fue latina,
Ya no se habla en cristiano ni en España.


pepe-hillo y el toreo

Illo y Romero

El arte del toreo
fue maravilla
porque lo hicieron juntos
Ronda y Sevilla.
Unieron dos verdades
en una sola
con Illo y con Romero
Sevilla y Ronda.
De Sevilla era el aire
de Ronda el fuego:
y los dos se juntaron
en el toreo.
Y como se juntaron
los dos rivales
no habrá nada en el mundo
que los separe.
Tampoco se separan,
andando el tiempo,
Joselito y Belmonte
de Illo y Romero.
En José estuvo el soplo
y en Juan la brasa:
y en los dos encendida
la llamarada.
Por eso fueron
José y Juan, los dos juntos,
todo el toreo.

(José Bergamín - Seguidillas Toreras)

"Illo y Romero" del poeta y dramaturgo español José Bergamín nacido en Madrid en 1895. Entre los temas sobre los que escribió Bergamín está la tauromaquia, con notas como "Así hablaba Juan Belmonte" o "La música callada del toreo" -(parte 1) (parte 2)



"José Illo" de Goya

Pepe Hillo (Jósé Delgado) era el torero popular, nacido en Sevilla en 1754. Era querido por todos por su buen humor, es "el que hacía en la plaza lo que todos pero que lo hacía como ninguno". Se cuenta debido a su popularidad a Pepe Hillo se le hacían coplas y canciones y cuando toreaba en Sevilla jamás salía al ruedo sin antes pedirle la bendición a su padre y sin pasarse la mañana de la faena en la capilla del Baratillo. Esto dio lugar a la coplilla
"¡ Qué lástima me ha dado
de ver a "Hillo"
rezando en la capilla del Baratillo"

La importancia de José Delgado, llamado Pepe-Hillo radica en que, aunque casi no sabía leer ni escribir se preocupó de que el toreo sea considerado un Arte y su afán era que hubiera coherencia en la faena desde la salida del toro al ruedo hasta su muerte; eso se reflejó en "Tauromaquia o el Arte de torear", un libro dictado por Pepe-Hillo a Dn. José de la Tixera y que se publicó en 1796 en Cádiz, en él se establecieron los parámetros de lo que debía ser el toreo a pie.

En 1801 se programó una corrida entre Pepe-Hillo, Antonio de los Santos y José Romero, nacido en Ronda y hermano mayor de Pedro Romero quien junto a Pepe-Hillo renovaron el toreo a finales del s. XVIII. La diferencia entre ambos toreros y que estableció la competencia entre ellos fue por un lado la importancia que Pepe-Hillo le daba al desarrollo de la faena con todas sus suertes, mientras que Romero hacía énfasis en la muerte del toro como culminación de la faena.

Volviendo a esa corrida, la leyenda dice que fue el mismo Pepe-Hillo el que eligió el toro negro zaíno que iba a torear. Pepe-Hillo murió por las 25 cornadas que recibío de "Barbudo" del que se sabe fue un toro manso que recibío sólo 3 o 4 varas y luego huyó para que luego le colocarán cuatro pares de banderillas. Pepe-Hillo para esa corrida vistió de azul y plata y al momento de la suerte entró con dos estocadas muy superficiales y con mucho acercamiento a "Barbudo", el que lo embistió. Fue José Romero el que mató al toro de dos estocadas. Para su entierro hubo procesión popular hasta la Iglesia de San Ginés en Madrid, donde se guardó luto por su muerte por mucho tiempo, hasta con suspensión de corridas.


"La muerte de Pepe Hillo" Goya


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(Ver: http://www.ganaderoslidia.com)

martes, 2 de septiembre de 2008

josé bergamín, algo sobre él

José Bergamín, (Madrid 1895 - San Sebastián 1983) estudió leyes y empezó a escribir en 1921 en la revista "Índice" dirigida por Juan Ramón Jiménez quien junto a Miguel de Unamuno fueron sus amigos más cercanos. En 1933 fundó la revista "Cruz y Raya" y formó parte de la "Alianza de Intelectuales Antifacistas". Luego del triunfo del franquismo partió al exilio que le llevó a vivir en México, Venezuela, Uruguay y Francia. A este poeta se lo relaciona con la generación del 27.

Bergamín fue quien editó "Poeta en Nueva York" de Federico García Lorca, en el exilio en México, luego que fundó la Alianza de Intelectuales Antifacistas y se tuvo que ir de España. El manuscrito le entregó el poeta mismo antes de su muerte. También editó la obra de Antonio Machado, Rafael Alberti y García Lorca, entre otros, desde la Editorial Séneca fundada por él mismo.

José Bergamín es autor de "La música callada del toreo", nombre que luego Rafael Alberti dió a un poema que le dedicó:

LA MUSICA CALLADA DEL TOREO

A José Bergamín

De luz en sueño y sombra la corrida:
Un abrir y cerrar, verte y no verte,
un quererte en silencio por prenderte,
llama espiral, ceñida y desceñida.

Un silbido que aposenta su medida
en el aire acordado de la suerte,
un pase de la luz al de la muerte
o en alas de la sombra al de la vida.

Un prodigioso mágico sentido,
un recordar callado en el oído
y un sentir que en mis ojos sin voz
veo.

Una sonora soledad lejana,
Fuente sin fin de la que insomne mana
La música callada del toreo.


Del mismo modo, José Bergamín le dedicó un poema a Alberti:

OTROS SONETOS

A Rafael Alberti

EUROPA no habla griego, que habla gringo
Creyendo que está hablando en europeo:
Babélico balido ybalbuceo
Quese americaniza de vikingo.

Nunca soó un imperio Carolingo
Tan incontinental cocacoleo.
Ni encontró un Bonaparte a su deseo
Tal respuesta, responso, ni respiro.

Respuesta que es apuesta y desatina.
Responso a la difunta Gran Bretaña.
Respingo que lo da quien más se empina.

Y mientras se la ignora o se la extraña
A unaEuropa, que, al serlo, fue latina,
Ya no se habla en cristiano ni en España.


José Bergamín se movió entre la poesía, el ensayo, la dramaturgia. Estos son unos pocos de sus poemas:


TÚ que sabes tantas cosas,
Dime por qué vuela el pájaro;
Por qué crecen las espigas;
Por qué reverdece el árbol.

Por qué se alumbran de flores
En primavera los prados.
Por qué no se calla el mar.
Por qué se apagan los astros.

Por qué es sonoro el silencio
En la soledad del campo:
Y el agua corre a esconderse
Entre su risa y su llanto.

Por qué el viento aviva el fuego
Cuano no puede apagarlo.
Por qué el corazón se duerme
Si el alma sigue soñando.



LA VEJEZ es una máscara:
Si ta la quitas, descubres
El rostro infantil del alama.

La niñez te va siguiendo
Durante toda la vida.
Pero ella va más despacio
Y tú andas siempre de prisa.

Cuando la vejez te llega,
No es que vuelvas a la infancia,
Es que moderas el paso
Y al fin la niñez te alcanza.



POEMA A CRISTO CRUCIFICADO


Tú me ofreces la vida con tu muerte
y esa vida sin Ti yo no la quiero;
porque lo que yo espero, y desespero,
es otra vida en la que pueda verte.

Tú crees en mí. Yo a Ti, para creerte,
tendría que morirme lo primero;
morir en Ti, porque si en Ti no muero
no podría encontrarme sin perderte.

Que de tanto temer que te he perdido,
al cabo, ya no sé qué estoy temiendo:
porque de Ti y de mí me siento huido.

Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo,
por ese amor con el que me has herido,
que vivo en Ti cuando me estoy muriendo.


A UNAMUNO

la mar, de la que soy
cada vez, más íntimo amigo
M.de Unamuno



A esta soledad a solas
(acantilado en que rompen
los sueños como las olas)
he vuelto para soñar,
como Unamuno soñaba:
la "íntima amistad del mar".

Soledad de soledades
de la mar, siembra en el viento
de futuras tempestades.
De los vientos que sembraba
nunca pudo cosechar
la tempestad que esperaba.

Y esta mar brava o en calma
acompañó el solitario
diálogo con su alma.

Como si la mar no fuera
más que el soliloqueante
soñar de su vida entera.

Mar cántabra unamuniana,
vuelvo a ti para encontrar
su íntima amistad lejana.

Para volverla a soñar.


AL VOLVER

Aquí nació mi vida a la esperanza
y aquí esperé también que moriría;
ahora que vuelvo aquí, parecería
que el tiempo me persigue y no me alcanza.

Detiene otoño el paso a la mudanza
que en la luz, en el aire se extasía;
los árboles son llamas, su alegría
enciende ya mi bienaventuranza.

Todo pasó. Todo quedó lo mismo:
como si en este otoño floreciera,
ardiendo en el fulgor de su espejismo,

última para mí, la primavera;
abismo del no ser al ser abismo,
la eternidad del tiempo prisionera.


ENRIQUE MORENTE LE CANTA A JOSE BERGAMIN




José Bergamín

El valor de un poeta que se enfrenta a la muerte

José Bergamín por Ida Vitale

José Bergamín: "En España me siento realmente fantasma"

José Bergamín

Selección poética de José Bergamín

Apartada Orilla - José Bergamín

lunes, 25 de agosto de 2008

alaíde foppa: una escritora a la que desaparecieron

pensando en Laura


"Cuando alguien se va nos damos cuenta de que lo conocimos a medias, lo escuchamos a medias, lo quisimos a medias y que ahora sí, ¿quién va a responder a nuestras preguntas? Esta hambre comenzó con la desaparición. ¿Por qué no le pregunté? ¿Por qué no la vi con mayor frecuencia? ¿Por qué no permanecí más a su lado? ¿Por qué vivimos siempre a las carreras? Nos quedamos en la otra orilla, llenos de imágenes a las que quisiéramos añadir color, fuerza, completar, que no fueran tan frágiles y perecederas y de golpe tenemos la certeza de que no sabemos nada." Alaíde Foppa, el eco de su nombre (seguir enlace) por Elena Poniatowska

► "Un poema late desde la madrugada en sus sienes, lo ha de haber concebido en la duermevela, en esa hora en que no se sabe si se sueña o se piensa dormido. “Tengo que escribirlo”. Se pasa la mano por el cabello chino. “Tengo que escribirlo (seguir enlace).” Alaíde Foppa por Elena Poniatowska

► Alaíde Foppa por José Luis Cuevas
► Alaíde Foppa “El sacrificio de Alaíde” (1914-1980)
► El día que Alaíde no regresó a casa
► Semblanza de Alaíde Foppa
► 25 años sin Alaíde En diciembre de 1980 desapareció la escritora y nunca más se supo de ella.
► Diciembre 1980-Diciembre 2000. 20 años del secuestro y desaparición de Alaíde Foppa
► Alaíde Foppa y Adelina Zendejas, pioneras del periodismo de género
► Alaide Foppa, el eco de tu nombre, libro de Gilda Salinas
► Homenaje: Alaíde Foppa - Revista Recrearte
► Alaíde Foppa
► Devorada por el secreto
► Poetiza del mes, Alaíde Foppa



Cinco hijos tengo: cinco
como los dedos de mi mano,
como mis cinco sentidos,
como las cinco llagas.
Son míos
y no son míos:
cada día soy más de ellos,
y ellos,
menos míos.



ORACION
Dame, señor
un silencio profundo
y un denso velo
sobre la mirada.
Así seré un mundo
cerrado:
una isla oscura;
cavaré en mí misma dolorosamente
como en tierra dura
Y cuando me haya desangrado
ágil y clara será mi vida
Entonces, como río sonoro y transparente,
fluirá libremente
el canto encarcelado.


DESTIERRO
Mi vida
es un destierro sin retorno.
No tuvo casa
mi errante infancia perdida,
no tiene tierra
mi destierro.
Mi vida navegó
en nave de nostalgia.
Viví a orillas del mar
mirando el horizonte:
hacia mi casa ignorada
pensaba zarpar un día,
y el presentido viaje
me dejó en otro puerto de partida.
¿Es el amor, acaso,
mi última rada?
Oh brazos que me hicieron prisionera,
sin darme abrigo…
También del cruel abrazo
quise escaparme.
Oh huyentes brazos,
que en vano buscaron mis manos…
Incesante fuga
y anhelo incesante
el amor no es puerto seguro.
Ya no hay tierra prometida
para mi esperanza.


ELLA SE SIENTE A VECES...

Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la casa
como fruto devorado adentro
por los pájaros rapaces,
como sombra sin rostro y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan las miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.
Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.


UN DÍA

Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nueva
como la yerba fresca,
ligera,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.


OSCURO CANTO

Oscuro canto
que brota
de la honda esperanza
rota,
y del retorno
al círculo cerrado.
Peso escondido
como hijo sin nacer
en el vientre profundo,
apretado nudo
en el lugar del corazón.

Ay, tampoco suena
ni sube
el nocturno canto
hacia el cielo lejano.
Es una voz sorda
que se ahoga en la garganta,
es un grito callado.
Y si sube,
no es un vuelo
en la noche muda,
es sólo una nube de humo
que se pierde en la sombra.


ELOGIO DE MI CUERPO

1. LOS OJOS

Mínimos lagos tranquilos
donde tiembla la chispa
de mis pupilas
y cabe todo
el esplendor del día.
Límpidos espejos
que enciende la alegría
de los colores.
Ventanas abiertas
ante el lento paisaje
del tiempo.
Lagos de lágrimas nutridos
y de remotos naufragios.
Nocturnos lagos dormidos
habitados por los sueños,
aún fulgurantes
bajo los párpados cerrados.

* * *

2. LAS CEJAS

Las breves alas
tendidas sobre mis párpados
sólo abrigan
el espacio escaso
en el que flota
una interrogación latente,
al que asoma
un permanente asombro.

* * *


3. LA NARIZ

Casi un apéndice
en la serena geometría
de mi rostro,
única recta
en la gama de curvas suaves,
el sutil instrumento
que me une al aire.
Cándidos olores
acres aromas
densas fragancias
de flores y de especias
-desde el anís hasta el jazmín-
aspira trepidante
mi nariz.

* * *

4. LA BOCA

Entre labio y labio
cuánta dulzura guarda
mi boca abierta al beso,
estuche en que los dientes
muerden vívidos frutos,
cuenca que se llena
de jugos intensos
de ágiles vinos
de agua fresca,
donde la lengua
leve serpiente de delicias
blandamente ondula,
y se anida el milagro
de la palabra.

* * *

5. LAS OREJAS

Como dos hojas
de un árbol ajeno
nacen a los lados
de mi cabeza.
Por el tallo escondido
se desliza
la opulencia
de los sonidos,
me alcanzan
las vivas voces
que me llaman.

* * *

6. EL PELO

Dulce enredadera serpentina,
única vegetación
en la tierra tierna de mi cuerpo,
hierba fina
que sigue creciendo
sensible a la primavera,
ala de sombra
contra mi sien,
leve abrigo sobre la nuca.
Para mi nostalgia de ave
mi penacho de plumas.

* * *

7. LAS MANOS

Las manos
débiles, inciertas,
parecen
vanos objetos
para el brillo de los anillos,
sólo las llena
lo perdido,
se tienden al árbol
que no alcanzan,
pero me dan el agua
de la mañana,
y hasta el rosado
retoño de mis uñas
llega el latido.

* * *

8. LOS PIES

Ya que no tengo alas,
me bastan
mis pies que danzan
y que no acaban
de recorrer el mundo.
Por praderas en flor
corrió mi pie ligero,
dejó su huella
en la húmeda arena,
buscó perdidos senderos,
holló las duras aceras
de las ciudades
y sube por escaleras
que no sabe a donde llegan.

* * *

9. LOS SENOS

Son dos plácidas colinas
que apenas mece mi aliento,
son dos frutos delicados
de pálidas venaduras,
fueron dos copas llenas
próvidas y nutricias
en la plena estación
y siguen alimentando
dos flores en botón.

* * *

10. LA CINTURA

Es el puente cimbreante
que reune
dos mitades diferentes,
es el tallo flexible
que mantiene
el torso erguido,
inclina mi pecho
rendido
y gobierna el muelle
oscilar de la cadera.
Agradecida
adorno mi cintura
con un lazo de seda.

* * *

11. EL SEXO

Oculta rosa palpitante
en el oscuro surco,
pozo de estremecida alegría
que incendia en un instante
el turbio curso de mi vida,
secreto siempre inviolado,
fecunda herida.

* * *

12. LA PIEL

Es tan frágil la trama
que la rasga una espina,
tan vulnerable
que la quema el sol,
tan susceptible
que la eriza el frío.
Pero también percibe
mi piel delgada
la dulce gama
de las caricias,
y mi cuerpo sin ella
sería una llaga desnuda.

* * *

13. LOS HUESOS

Alabo
el tibio ropaje
la apariencia
el fugitivo semblante.
Y casi olvido
la obediente armazón
que me sostiene,
el maniquí ingenioso,
el ágil esqueleto
que me lleva.

* * *

14. EL CORAZÓN

Dicen que es del tamaño
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.

* * *

15. LAS VENAS

La floración azulada
de las venas
dibuja laberintos
misteriosos
bajo la cera de mi piel.
Tenue hidrografía
apenas aparente,
ágiles cauces que conducen
deseos y venenos
y entrañable alimento.

* * *

16. LA SANGRE

Secreto corre el torrente
de mi sangre rápida.
Inmenso es el río
que en subterráneos meandros
madura
y nutre el ámbito
de mi vida profunda.
La cálida corriente
que me inunda
en la flor de la herida
se derrama.

* * *

17. EL SUEÑO

En tan blando nido
mi corazón descansa,
ni lo asombran
los perdidos fantasmas
que se asoman.
Pasa por mi sueño
la ola calma
de mi respiro.
En tanto olvido
el tiempo de mañana
se prepara,
mientras estoy viviendo
efímera muerte.

* * *

18. EL ALIENTO

No se de donde viene
el viento que me lleva,
el suspiro que me consuela,
el aire que acompasadamente
mueve mi pecho
y alienta
mi invisible vuelo.
Yo soy apenas
la planta que se estremece
por la brisa,
el sumiso instrumento,
la grácil flauta
que resuena
por un soplo de viento.



OTROS ARTÍCULOS:

Voces del exilio guatemalteco desde la ciudad de México
Nathalie Ludec

domingo, 24 de agosto de 2008

federico garcía lorca (poema del cante jondo)



PAISAJE

EL CAMPO
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos
están cargados
de gritos.
Una bandada de pájaros cutivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.


LA GUITARRA

EMPIEZA el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.


Y DESPUES

Los LABERINTOS
que crea el tiempo,
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto.)

El corazón,
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto.)

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
desierto.


ENCUENTRO

Ni TÚ ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú...por lo que ya sabes.
¿Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.


LAS SEIS CUERDAS

LA GUITARRA
hace llorar a los sueños.
El sollozo de las almas
perdidas
se escapa de su boca
redonda.
Y como la tarántula,
teje una gran estrella
para cazar suspiros,
que flotan en su negro
aljibe de madera.


"DE PROFUNDIS"

Los cien enamorados
duermen para siempre
bajo tierra seca.
Andalucía tiene
largos caminos rojos.
Córdoba, olivos verdes
donde poner cien cruces
que los recuerden.
Los cien enamorados
duermen para siempre.


PROCESION

Por la calleja vienen
extraños unicornios.
¿De qué campo,
de qué bosque mitológico?
Más cerca
ya parecen astrónomos
Fantásticos Merlines
y el Ecce Homo,
Durandarte encantado
Orlando furioso.


DANZA

EN EL HUERTO
DE LA PETENERA

EN LA NOCHE del huerto,
seis gitanas
vestidas de blanco
bailan.

En la noche del huerto,
sus dientes de nácar
escriben la sombra
quemada.

Y en la noche del huerto,
sus sombras se alargan
y llegan hasta el cielo
moradas.


¡AY!

EL GRITO deja en el viento
una sombra de ciprés

(Dejadme en este campo,
llorando)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)


MEMENTO

CUANCO yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.

Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.

Cuando yo me muera,
enterradme, si queréis,
en una veleta.

¡Cuando yo me muera!

jueves, 21 de agosto de 2008

ayer, coro de cámara exaudi de la habana

escuché de ellos, alguna vez, algo de "El gran barroco del Perú" y la emoción fue tal que ya no puede obviar su existencia. Hace dos días al revisar el email en la oficina di un sólo grito, es que están en Santiago y ayer se presentaban en la Iglesia del Santísimo Sacramento, una iglesia que no conocía sino sólo por fuera (Santa Isabel con Arturo Prat) pero que me llamaba la atención por su estructura diferente a todas las otras iglesias.




"Vasija de barro" Danzante (ritmo ecuatoriano). Autor: Gonzalo Benítez

Al entrar a la iglesia, la primera impresión un vitral en un arco, unas gradas largas que bajan a un interior muy amplio con arcos de medio punto.


Entre la congestión vehicular y el encontrar estacionamiento empezaban con la primera interpretación, se me puso la carne de gallina, sentí tanta emoción, avancé lentamente con el corazón contenido por lo que oía, con una acústica muy buena y la sensación de estar en el escenario perfecto que le brindaba al coro la solemnidad que requería.

Dirigido por María Felicia Pérez que presenta una a una cada interpretación con cálida sencillez y suavidad para luego dar la nota inicial, este coro de doce voces entre las cuales está la de ella (anoche eran once) lleva veinte años haciendo música y ha recorrido casi toda Europa, América y Oceanía interpretando música barroca y contemporánea tanto de Cuba como de América Latina.


Hacía tiempo que no escuchaba música en vivo con la mirada nublada, la sonrisa instalada y la emoción a flor de piel, sobretodo cuando interpretaron la "Vasija de barro", ese danzante tan serrano compuesto por Gonzalo Benítez, el querido "compadre Benítez", amigo de mi padre de toda la vida.

Fue realmente un concierto hermoso!

miércoles, 20 de agosto de 2008

pachamama: segundo moreno

Pachamama

Por Segundo E. Moreno Yánez

En los Andes centrales (sur del Perú), durante el mes de agosto, suelen reunirse todavía los campesinos quechuas en sus casas para ofrecer un "pago a la Pachamama". Después de una oración preparatoria, en la que con padrenuestros, avemarías y actos de contrición piden a Dios "licencia" para realizar el "pago", se coloca sobre el suelo el "recado", que consiste en tres platos que servirán para las ofrendas: los dos de los extremos para la tierra y el del centro para el "Ancari" o "señor del viento". En nombre de los terrenos, el celebrante toma "k"intus de coca" y los coloca sobre los platos, les echa sebo de llama, les moja con vino y les eleva hacia el cielo, mientras invoca a los santos cristianos protectores: San Marcos, patrono del ganado vacuno; San Juan Bautista, patrono del ovino; San Lázaro, protector de los perros; Santiago y otros apóstoles… También invoca a los "apus" (cerros) y a las fuentes de la región. Terminado el rezo del Rosario y después de repetir la fórmula "Dios taytanchis perdonawasunchis" (que Dios nuestro Padre nos perdone), se ofrecen los "recados" al cielo y finalmente se los arroja al fuego. Durante la larga ceremonia se comentan distintos acontecimientos e incluso se bromea, menos en el tiempo de oración. Se nota, sin embargo, un conflicto generacional entre los viejos, quienes toman en serio la ceremonia, y los jóvenes que parecen más escépticos y escuchan el radio de pilas, que está prendido casi todo el tiempo.

Según Manuel Marzal (Allpanchis, Cuzco, 1971), se dice que el "pago a la tierra" se hace para que la "Pachamama" no castigue con robos, enfermedades, muerte del ganado o caída de rayos; porque la tierra tiene hambre y necesita alimentarse para no volverse débil; o para agradecerle "lo que nos da de parte de Dios", pues, según el pensamiento mítico, el "espíritu" del monte o de la tierra tienen la posibilidad mágica de alimentar al hombre y a los animales. La "Pachamama", como deidad menor del panteón quechua tradicional, es una diosa de la fertilidad que proporciona alimentos, sobre la que el hombre camina y construye su vivienda y en la que se le entierra después de la muerte. Su culto principal es el "despacho" o el "recado", que se le ofrece en el mes de agosto, pues "la tierra solo recibe en este mes", para agradecerle por las cosechas y pedirle ser propicia en el futuro. Existe también una "Pacha-tierra", hermana de la "Pachamama": ser malévolo, que "agarra" a los hombres y castiga. En los Andes, la "Pachamama", como manifestación de lo sagrado, simboliza la vida orgánica y la fecundidad, y de "Tellus Mater" se está transformando en una "hierofanía" más elevada y espiritual, como criatura y reflejo del Dios trascendente.
Tomado de HOY


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jueves, 14 de agosto de 2008

segundo moreno: crónica histórica


Por Segundo E. Moreno Yánez

El único rasgo negativo en el carácter de un quiteño es una especie de volubilidad, observa en su Narración histórica y descriptiva (Quito, 1994) W. B. Stevenson, en 1810. Si hay una procesión penitencial a la mañana, todos asisten con miradas graves; si en la tarde hay una corrida de toros, nadie está ausente; "salen del circo en la noche para asistir al sermón de un misionero y el resto de la noche lo ocupan en bailes o reuniones de cartas. Esta inestabilidad fue demasiado visible y a menudo resultó fatal durante la primera revolución en esta ciudad".

Varios son los ejemplos sobre las denominadas "tertulias y puros", que destacados historiadores mencionan. En su estudio sobre El control de la moral pública como elemento de las Reformas Borbónicas en Quito (Lima, 2006), Christiana Borchart hace hincapié en un caso delicado para la Audiencia. En la noche de un domingo de 1783, según la "Sumaria", el alcalde de los barrios de San Blas y Santa Bárbara fue avisado, durante su ronda, que en la casa de Juan Melo había "un fandango muy desordenado y ofensivo a la Majestad Divina". Al golpear la puerta salieron algunas mujeres al balcón y le replicaron con desdén "que nada tenía que hacer en esta casa el juez, cuando dentro de ella tenían toda la justicia".

Abrieron la puerta ante el intento de derribarla y el alcalde accedió al salón, "donde se desarrollaba el "puro", es decir, una fiesta de onomástico". Allí encontró a "varias mujeres del Trato", que continuaban "con el impúdico ejercicio en que se hallavan abusando de que los hombres eran de distinguida nobleza". Prometieron terminar la fiesta después de una hora, por lo que el funcionario se instaló frente a la casa, pero los fiesteros "empesaron a trisearlo cantando ya la Salbe, y el Adivino", por lo que el juez fue obligado a retirarse.

Ninguna pena dictaminó el Presidente, solo citó a los "caballeros de mayor distinción" a su oficina para que "se les reprehenda y amoneste".

La Independencia no modificó estas costumbres. En 1831, Jean Baptiste Boussingault recuerda en sus Memories las "tertulias y puros" quiteños. "Las tertulias de Quito eran cenas improvisadas –dice el francés- que tenían lugar en alguna casa, dentro de una habitación mal iluminada por algunas velas; las conversaciones eran parciales y a veces se oían historias muy divertidas. Estas recepciones, en algunas ocasiones, eran reemplazadas por un "puro", verdadera orgía, especie de bacanal, en donde las damas de la alta sociedad que generalmente bebían solamente agua, caían en una semiborrachera. Esta fiesta desordenada, el "puro", tiene lugar en circunstancias determinadas: un suceso favorable, un cambio de domicilio, el estreno de una casa".
Tomado de HOY

martes, 12 de agosto de 2008

un tibio domingo de invierno


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ahí van ellas, es decir, vamos entre muchos, lo disfrutamos, reimos...pedaleamos.

el cotidiano de esa "grandeza"


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sábado, 2 de agosto de 2008

un 2 de agosto


"La Junta soberana de Gobierno, por acción del 10 de Agosto 1809, terminó con la devolución de la Presidencia de la Audiencia de Quito al Conde Ruiz de Castilla, quien luego desató la persecusión contra los promotores del 10 de Agosto, quienes fueron apresados y encarcelados en el Cuartel Real de Lima...El 2 de Agosto de 1810, el Dr. Manuel Quiroga, tenía la visita de sus dos hijas y de su sirvienta de raza negra...(los)soldados bajo el mando de Galup, ordena fuego contra los presos, produciéndose la más horrible matanza"

(http://calendariohistorico.paginasamarillasec.com/t/_private/2agosto.htm)