Entre las cosas más cotidianas y bonitas estaban las subidas al páramo, generalmente al Cotopaxi o a Papallacta, a veces por el día, otras con la inmensa carpa de lona a acampar en el frío.
En el pedregal del Cotopaxi había tres cosas que me fascinaban: los caballos salvajes. Verlos era un cúmulo se sensaciones y emociones.Los jambatos, pequeños sapos negros de panza amarilla que saltaban con sus crías sobre la espalda, eran chiquititos, preciosos y el que acarrearan a los sapitos guagua producía ternura. Que triste recordar a esas pequeñas ranas que son ahora una variedad extinta.
Y la tercera eran los craneos de animales que se encontraban por ahí en medio del pedregal botados, supongo que de venados, a lo mejor de los caballo, pero yo siempre pensaba que eran de toros, cráneos de toros que murieron sin ser toreados, porque eran alargados y planos...no sé, eran de toro.
Esta mañana, mientras miraba esa cabeza taurina en cuero recordaba esos cráneos "de toro" y pensaba en por qué nunca me dejé llevar por las ganas y contradiciendo a lo mejor (siempre lo hacía) a mis padres, no dije que quería uno de esos para llevarlo.
Esta pequeña cabeza de cuero negro porque tiene esa forma perfecta del toro me recuerda a esos cráneos y me trae este recuerdo de infancia...y no recuerdo si tenían cuernos.
¿CÓMO SABER CUANDO ALGO DEJA DE SER BORRADOR? por Francisca de la Torre (desde junio de 2007)
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sábado, 6 de septiembre de 2008
de cabezas de toro
esta mañana, mientras miraba absorta una pequeña y bella cabeza de toro hecha artesanalmente en cuero negro de astas cerradas hacia arriba, orejas bien puestas y hocico medio abierto, no tanto como cuando cae después de la suerte del estoque, sino como cuando resuella y que me han traido de regalo de Andalucía, me transporté a cosas que se me han quedado grabadas desde niña.
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martes, 12 de agosto de 2008
un tibio domingo de invierno
ahí van ellas, es decir, vamos entre muchos, lo disfrutamos, reimos...pedaleamos.
jueves, 31 de julio de 2008
vidas ejemplares (mas no perfectas)
porque este espacio no lo permitía por como está planteado (se hizo sólo) y por la manera que se ha dado es que apareció el otro, el Vidas Ejemplares (mas no perfectas), en el que lo sensible se muestra de otra forma y lo previsible no se contempla; ahí la imagen trae palabras y las palabras juegan.
La palabra viene de un Caramelo; el nombre es Franca Celi porque es lo que más se me parece en nombre y manera de ser y el apellido por mi abuela materna, la Pelita, que creció y se hizo sola y que al igual que mi otra abuela fue una mujer de fortalezas, firme y entera y que me transmitió sin saberlo ni darse cuenta las ganas de escribir, de pensar y de soñar. A ella la recuerdo en la "sala chica" donde estaba el escritorio con las dos puertas cerradas, sentada en su vieja máquina de escribir con una bata de señora larga de franela a cuadros pequeñitos negros con blanco, en silencio dispuesta a cocinar obras de teatro para niños; ella a la que no le gustaban los caramelos.
La palabra viene de un Caramelo; el nombre es Franca Celi porque es lo que más se me parece en nombre y manera de ser y el apellido por mi abuela materna, la Pelita, que creció y se hizo sola y que al igual que mi otra abuela fue una mujer de fortalezas, firme y entera y que me transmitió sin saberlo ni darse cuenta las ganas de escribir, de pensar y de soñar. A ella la recuerdo en la "sala chica" donde estaba el escritorio con las dos puertas cerradas, sentada en su vieja máquina de escribir con una bata de señora larga de franela a cuadros pequeñitos negros con blanco, en silencio dispuesta a cocinar obras de teatro para niños; ella a la que no le gustaban los caramelos.
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viernes, 30 de mayo de 2008
ya en Quito
este frío de Quito no lo recordaba o es talvez que cuando vivía acá permanentemente estaba acostumbrada a él. Ahora llego del frío de Santiago, del otoño que mas bien parece invierno con lluvías copiosas y fríos intensos y a este clima, el mío, sí que lo siento.

Cotopaxi , originally uploaded by dibufoto
La altura no me desconoce y los 2.820 metros me pesan. Además que la alegría de estar en familia, de abrazarlos a cada uno, a mi mamá que está cansada, a mi papá emocionado a la Lele que me reconoce y me habla con esa naturalidad de lo cotidiano, como si nos hubiéramos visto todo este tiempo, aunque con dificultad, me emociona; a todos les ha dicho que me ha visto en estos días e incluso me dijo ayer que yo dormí en la cama contigua la noche anterior. Supongo que los derrames cerebrales son así en la etapa de recuperación y que se mezclan las emociones con la realidad.
No les digo nada, espero a que venga la Tocha de Manta para contarle, aunque talvez hoy se lo cuente a Carmen (a mi mamá no, siempre ha sido más excéptica frente a estas cosas) pero talvez el que la Lele me sintiera cerca puede ser un asunto de energías. Desde que tuvo el derrame, casi todas las noches mientras respiro a la manera del yoga, también me concentro en ella para enviarle energía a través de la exhalación. Muchas veces la sentí muy cerca, le hablé y puede ser que eso ella lo haya recibido estando tan en contacto con su interior como estaba, ausente del mundo externo, lejana a todos. El hecho es que ella ha preguntado y hablado de mí y lo primero que había dicho cuando pudo decir algo fue que yo la había ido a ver.
Esta mañana, ya sin el sueño de viaje, desperté pasadas las 5:30, ya había una ligera luminosidad y al rato estaba aclarando el día, esa puntualidad ecuatorial del sol que empieza a alumbrar a las seis me impresiona una vez más; me encanta esa certeza que en el cono sur no hay por las estaciones, la de las doce horas exactas del día, de seis a seis, durante todo el año. No llovía, el frío al aparecer el sol se sentía menos y al fondo, en el sur estaba el Cotopaxi blanco y erguido.
Aproveché la mañana temprana para salir al jardín, el rocío o talvez el resto de lluvia humedecía las plantas. En uno de los manzanos de mi papá había un brote, el más pequeño de todos, mínimo, no debe medir ni medio centímetro pero ahí está, firme junto a hojitas que también quieren salir a mirar el sol.

brote de flor de manzano , originally uploaded by dibufoto
Me encuentro con las orquídeas que cuida mi mamá, unas blancas pequeñitas se entremezclan con otras fuccias y otras lilas de dos tipos. Tienen esos tallos largos desgarbados que caen para cualquier lado. Las miro con la cámara, recorro el jardín, comentamos de las plantas, de las flores, miramos las fotos y hablamos de las combinaciones de colores por la polinización.

orquidea, originally uploaded by dibufoto
Es el primer día y siento alegría; siento que recupero esta vida cotidiana, esta vida de familia en la que lo sencillo, junto al cariño es importante.
Cotopaxi , originally uploaded by dibufoto
La altura no me desconoce y los 2.820 metros me pesan. Además que la alegría de estar en familia, de abrazarlos a cada uno, a mi mamá que está cansada, a mi papá emocionado a la Lele que me reconoce y me habla con esa naturalidad de lo cotidiano, como si nos hubiéramos visto todo este tiempo, aunque con dificultad, me emociona; a todos les ha dicho que me ha visto en estos días e incluso me dijo ayer que yo dormí en la cama contigua la noche anterior. Supongo que los derrames cerebrales son así en la etapa de recuperación y que se mezclan las emociones con la realidad.
No les digo nada, espero a que venga la Tocha de Manta para contarle, aunque talvez hoy se lo cuente a Carmen (a mi mamá no, siempre ha sido más excéptica frente a estas cosas) pero talvez el que la Lele me sintiera cerca puede ser un asunto de energías. Desde que tuvo el derrame, casi todas las noches mientras respiro a la manera del yoga, también me concentro en ella para enviarle energía a través de la exhalación. Muchas veces la sentí muy cerca, le hablé y puede ser que eso ella lo haya recibido estando tan en contacto con su interior como estaba, ausente del mundo externo, lejana a todos. El hecho es que ella ha preguntado y hablado de mí y lo primero que había dicho cuando pudo decir algo fue que yo la había ido a ver.
Esta mañana, ya sin el sueño de viaje, desperté pasadas las 5:30, ya había una ligera luminosidad y al rato estaba aclarando el día, esa puntualidad ecuatorial del sol que empieza a alumbrar a las seis me impresiona una vez más; me encanta esa certeza que en el cono sur no hay por las estaciones, la de las doce horas exactas del día, de seis a seis, durante todo el año. No llovía, el frío al aparecer el sol se sentía menos y al fondo, en el sur estaba el Cotopaxi blanco y erguido.
Aproveché la mañana temprana para salir al jardín, el rocío o talvez el resto de lluvia humedecía las plantas. En uno de los manzanos de mi papá había un brote, el más pequeño de todos, mínimo, no debe medir ni medio centímetro pero ahí está, firme junto a hojitas que también quieren salir a mirar el sol.
brote de flor de manzano , originally uploaded by dibufoto
Me encuentro con las orquídeas que cuida mi mamá, unas blancas pequeñitas se entremezclan con otras fuccias y otras lilas de dos tipos. Tienen esos tallos largos desgarbados que caen para cualquier lado. Las miro con la cámara, recorro el jardín, comentamos de las plantas, de las flores, miramos las fotos y hablamos de las combinaciones de colores por la polinización.
orquidea, originally uploaded by dibufoto
Es el primer día y siento alegría; siento que recupero esta vida cotidiana, esta vida de familia en la que lo sencillo, junto al cariño es importante.
martes, 11 de marzo de 2008
hace una semana
hace una semana que entró en ese sueño profundo...
¿por qué tan profundo?
¿dónde está esa profundidad?
¿qué pasa en ese mundo profundo?
¿por qué no puede volver?
¿desde allí, desde no se sabe donde, puede oir?
¿recuerda el canto de los pájaros, el olorcito del pan en el horno, el jugo de tomate de árbol, el dulce de higos con queso, las sonatas de beethoven?
¿sabe que la esperamos?
¿qué siente?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
ella, mi mamá, la necesita
todos la necesitamos
ella, mi mamá, le quiere,
todos la queremos
todos la queremos de regreso...
¿por qué tan profundo?
¿dónde está esa profundidad?
¿qué pasa en ese mundo profundo?
¿por qué no puede volver?
¿desde allí, desde no se sabe donde, puede oir?
¿recuerda el canto de los pájaros, el olorcito del pan en el horno, el jugo de tomate de árbol, el dulce de higos con queso, las sonatas de beethoven?
¿sabe que la esperamos?
¿qué siente?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
¿por qué no regresa?
ella, mi mamá, la necesita
todos la necesitamos
ella, mi mamá, le quiere,
todos la queremos
todos la queremos de regreso...
jueves, 6 de marzo de 2008
miércoles, 5 de marzo de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
de santiago a bolivia los pasajes
sorprendente, mentalmente todavía no llegué a Uyuni cuando ya están ellos camino a La Paz "hoy...tomamos un bus a La paz...vamos para allà para recorrer los alrededores, por el lado del titicaca (...)y en titicaca pasar unos dias...y conocer por ahì"; me encanta, que sencillo, que bonito, que lejos!!
______________________________________________________________________
la pequeña me escribe "desde san pedro ayer nos fuimos a calama y...ahora en la mañana tomamos un bus a uyuni...mañana seguro partimos a otra parte, pero como llegamos hace poco rato aún no decidimos bien" y pienso en eso de que el mundo es ancho y todo es tan cercano y fácil de alcanzar sin problemas, con una mochila casi de su tamaño, el equipamiento necesario para acampar, entre buses y "a dedo" hace pocos días estaban en el Parque Nacional Pan de Azucar, me llamó desde Chañaral y de pronto desde San Pedro de Atacama y contenta porque estuvo en el Valle de la Luna y también fueron a los geysers en el Tatío y ahora un mail desde Bolivia. Y me imagino que va a conocer el salar de Uyuni que dicen que es un lugar bello y me pregunto si finalmente se encontrará con su amiga Carla que también está mochilendo por esos lugares y me siento contenta porque ella lo está y porque el desierto y el altiplano le han cautivado.
¿Será que mi procedencia andina me inhibe sentir esa fascinación por el altiplano a la que mis hijas se han sumado? El sur me produce muchas sensaciones, lo disfruto, volvería siempre, cada vez que fuera posible para recorrerlo, re-conocerlo y tratando de avanzar cada vez más hacia el sur, como queriendo encontrarme con la Cruz y sus cuatro estrellas y me encantaría recorrer los fiordos de Chiloé y llegar hasta el fin del mundo. El desierto si me ha despertado la curiosidad, pero no los pueblos altiplanicos y lo reconozco. Cuando estuve en Iquique me encanté con esa inmensidad plana, árida de arena y cielo; me emocioné en Humberstone, la abandonada antigua oficina salitrera que inicialmente se llamo La Palma y a la que le pusieron Humberstone por un ingeniero inglés. Era un pueblo fantasma en esos momentos, creo que restaurado o en restauración ahora, donde no había absolutamente nadie, excepto yo caminando por una plaza frente a la pulpería, en medio de la aridez y donde curiosamente había unos rosales en flor acompañados del crujir de puertas y ventanas a abiertas de las casas que rodeaban esa plaza.
Y mi pequeña anda en Bolivia como quien anda por casa. Pienso en esa sensación de cercanía, de proximidad aun cuando sea otro país con el recorrido histórico semejante al mío, marcado por la huella de los Incas que salieron del Titicaca y en lo lejano que está en el imaginario hasta que la pequeña me dice al teléfono "mañana me voy a Bolivia" y entonces suena tan cercano, tan ahí al alcance de unos pasos y el mapa se acorta y me doy cuenta que tiene que ver con mi percepción ecuatorial desde la cual Bolivia sí está lejos, contradicotriamente, porque las siento cercanas a Quito y Santiago y más ahora que mi niña sigue allá y con ella chateo casi a diario cuando conectadas "sin conexión" ella me pregunta "¿mamá, estai ahì?" y nos ponemos al día sobre lo que hace y comparte con mis quiteños queridos.
Estan distantes una de la otra y pero tan comunicadas y me alegro al leer "me mando un mail dile que le mandarìa mail encantada pero se demora esto un poquito me preguntaba si querìa que me traiga algo dile que no quiero nada en especial, lo que sea su corazòn" y entonces reenvío el mail que me llegó desde Uyuni para que la comunicación entre ellas tan cercanas siempre, se mantenga y lo hago con una sonrisa de ojos húmedos porque me emociona como entre ellas se entienden y se quieren desde hace cerca de 20 años en que mi niña tenía cinco cuando llegó mi pequeña.
sábado, 26 de enero de 2008
todo bien para ser sábado
Con la pequeña que regresó de Viña anoche, después de seis días, vamos a nuestro ritmo, sin apuros, viendo una extraña película, no mala, tampoco buena, sólo extraña ("Tu y yo y todos los demás"). Hemos comido como a veces nos gusta, pescado (merluza) pasado apenas por harina, sin sal ni nada, frito rápidamente en aceite muy caliente, con un toque de salsa de soya al momento de comerlo. Puré de berenjenas (horneadas, machacadas y con un poquito de ajo y aceite de oliva), maduro cocido (en el microondas) para amenizar y porque no podían esperar más días sin cocción y un pan de soya (lo venden como "hamburguesa de soya", pero es como un rico pan). Las lechugas y el pepino quedaron para la tarde.
Hemos hablado con la niña de Quito, con la mamita, con el papá y la To que llegaba de Manabí. La niña está contenta, su tono de voz es alegre y los abuelos están aun más; la voz de mi madre es cantarina, dulce como siempre, pero me encanta sentirla con ese tono de que todo está bien al igual que el del doctor. No los ví, estaban en el notebook de mi niña y la cámara la dejó acá; pero cuando se conecten con el de allá les veré las caras sonrientes. Siento que me contagio con ellos y se siente bien.
Bien para ser sábado de verano y ahora a ver la masiva clausura del Santiago a Mil en el Parque O'Higgins...yo? en algo tan masivo? si, con la cámara!! Ya veremos que se logra.
Hemos hablado con la niña de Quito, con la mamita, con el papá y la To que llegaba de Manabí. La niña está contenta, su tono de voz es alegre y los abuelos están aun más; la voz de mi madre es cantarina, dulce como siempre, pero me encanta sentirla con ese tono de que todo está bien al igual que el del doctor. No los ví, estaban en el notebook de mi niña y la cámara la dejó acá; pero cuando se conecten con el de allá les veré las caras sonrientes. Siento que me contagio con ellos y se siente bien.
Bien para ser sábado de verano y ahora a ver la masiva clausura del Santiago a Mil en el Parque O'Higgins...yo? en algo tan masivo? si, con la cámara!! Ya veremos que se logra.
martes, 22 de enero de 2008
mi niña en quito
mi niña en un rato más va a ver esto y luego podrá distinguir las lomas de Quito, sus calles, aunque no repetirá en su silencio uno a uno los nombres de ellas y no podrá distinguir las casas, pero da lo mismo porque va a sentir la emoción de estar cerca de los abuelos, los tíos, los primos, habitantes de las alturas, a 2.820 metros sobre el mar .
Hace 20 años viajó por primera vez sola a Quito, muy decidida y segura y no faltó hasta los 12 años ninguno, aunque luego, cuando la pequeña ya creció un poco empezaron a ir acompañadas una de la otra.
Y recorerrá sus calles y empezará a hablar con entonación quiteña e incluso pronunciando casi todas las S casi como si fuera de allá y sonreirá con esa dulzura que tiene y luego reirá como ella sabe hacerlo y se pondrá tierna con sus primas más chicas y con el pequeño Amaru y se deleitará con alguna golosina preparada por la tía que ahora es abuela de Amaru y se reirá con el ingenio creativo de la bella danzarina madre del pequeño.
Y se divertirá con los dos primos ya hombres y tendrán temas para hablar. Y la abuela le dará de esos besos tiernos que ella tiene y le abrazará y le preguntará cosas y le contará otras y hablarán y compartirán las lecturas y mi niña le contará de los lugares por donde a andado últimamente.
Y el abuelo se entusiasmará mostrándole sus dibujos, el cuadro que está pintando ahora y los aparatos, todos los aparatos irán apareciendo uno a uno y se sentirán cómplices en eso también, porque ella heredó de el, entre tantas cosas, esa locura por la tecnología y se mostrarán sus computadores y se entusiasmará con el computador de la nieta y verá sus diseños y las cosas que ha hecho y hablarán de fotografía y jugarán con las cámaras del abuelo.
Y vendrá el tío compartirán el entusiasmo por la animación, que el flash, que el adobe no se qué y que esto se hace así y esto asá, hablarán de páginas web y de programas también con la mamá de las primas chicas y entonces llegará la Lele y la abrazará a su chiquitica y le mimará como lo hace conmigo y recordará cuando era una porota y las gracias que hacía y recordarán las cosas que hicieron acá juntas y harán planes para verse y le llamará la To desde Manabí y planearán también para irse a Manta e instalarse frente a la playa.
Y se sentarán a la mesa a comer una de esas sopitas de la abuela que son de verdad y de segundo ese alguito más que se alarga y todos en la mesa entre risas y el típico sirvete un poquito más, pero si no has comido casi nada y ponle otro poquito y prueba de esto que te va a encantar y esto que no has comido nunca, pero otro poco más que te has de quedar con hambre y será el inicio de un mes a ese ritmo, sin contar las cosas tipicas que se coma en otros lados y aunque sea mucho se acordará que hay que creer que es poco para, como sea, dejar un espacio para la comida de la abuela que no perdona y entonces, mi niña tendrá esa mirada transparente, alegre y dulce que sólo ella tiene y sus ojos se verán más bonitos que nunca y se sentirá quiteña y se sentirá tan querida y estará feliz y en algún momento se dará cuenta emocionada que a excepción del abuelo y la abuela a los que les llama así porque ella lo decidió cuando tenía un año, a todos les dice por su nombre y con todos, sin excepción, tiene una cercanía única y una complicidad que sólo entre tanto amor de familia existe y se reconocerá, una vez más, como parte de esta familia y se sentirá grande en cariño y dichosa en esa que también es su tierra.
martes, 8 de enero de 2008
a propósito de los 20 años, de hermanos y familia
me alegra tanto saber que mi sobrino Francisco (Pacho), que cuando fueron detenidos y desaparecidos los hermanos Restrepo tenía un año, ahora está preocupado del tema, tiene opinión y reclama contra el hecho. Me gusta su forma de ser, desde chiquito siempre tan preocupado de cuanto sucede en el mundo que le rodea y más alla, lleno de inquietudes, iniciativas, ávido lector y loco por el cine y el rock y que creció con la tecnología, curioso como su papá, mi hermano Vico, aprendiendo de computadores y de animación. Bello por fuera y por dentro, sonriente, espontáneo y cariñoso con los abuelos.
Mi Laura nunca está ajena y el inquieto Pablo tampoco. Ella desde la música, la danza, el trapecio de circo, la artesanía y ahora desde su maternidad del pequeño Amaru que seguirá sin duda sus pasos; y Pablo desde sus juego de computación, de chiquito con su locura por los (dino) saurios, su corazón de poeta cuando leía sus poemas por radio , siempre sabedor de todo, siempre con opinión. Estarán presentes en el homenaje a los Hnos. Restrepo, de eso no tengo dudas y quien sabe si en algún escenario. Es que es imposible que estén ausentes si son hijos de la silenciosa, dulce y siempre tan terrena Carmen, la hermana de las manos mágicas que lo transforma todo en algo bello, la que sabe como se hace a la perfección desde el pan más básico y rico, pasando por todo tipo de delicias, cruzando por la artesanía hasta llegar a la pátina más compleja y que entiende de todo sin necesidad de recurrir a grandes textos. También tienen esa curiosidad e inquietud de Roberto que desde la música está presente en todo
Las más chiquitas, Avelina en sus seis años, reflexiva, racional y dueña de una dulzura inmensa y Rebeca de ojos bailarines con sus inquietos y sabelotodo tres ya pintan para estar y entender de todo. Vico y Vero saben como guiarlas desde ese cuidado por la vida y por el estar vivos que sólo ellos saben. Avelina no tengo dudas que seguirá por el camino de la defensa del medio ambiente, de la reflexión y Rebeca igual pero me la imagino en la tecnología, los aparatos porque sus pañales iban a la par con los computadores de mi ñaño, y por la curiosidad que le caracteriza.
Y está la pequeñita Alegría que llegó cuando todos estabamos recién entendiendo la tristeza y que crecerá en dos idiomas pero con la serenidad de su madre, la sabia Vigi, la bella y tierna Virgina, mi hermana que tiene a su angelito Ana Raquel de compañera, que me enseñó que es mejor vivir el día a día sin angustiarse por lo que vendrá, disfrutando lo simple, lo sencillo y lo que trae el hoy; acompañada de su Diego pilar, simpatía y empuje. A Alegría ¿le tocará la estética, el arte, la armonía? aunque parece que también los motores y la fuerza, esa heredada de mi ñaña Tocha que va en los gestos, en los movimientos y el saber enfrentar la vida.
Son muchas, muchísimas las veces que siento que mis hijas no estén presentes y cercanas a esta hermosa familia, insertas en lo cotidiano, en las reuniones de los domingos al almuerzo, de los fines de semana en Puembo; siento que no hayan recorrido las calles del pueblo de casas viejas, de plaza, que no hayan conocido como nosotros el arriba de las verjas y los frutos de los vecinos. De chicas año a año no fallaron ni uno y eso les permitió participar de las conversaciones, de las historias y los dibujos del abuelo, de los mimos y ternura junto al sonido del piano de la abuela; de los paseos a Puembo y a Quichinche. Pero igual siento que se hayan perdido en presencia esa historia profunda, unida, de tradiciones y ritos, de cariños sin límites, de tristezas y alegrías.
Ellas han vivido otra historia y lo que pasa en este país no les es ajeno, tampoco lo que pasa allá. Son partícipes de este país pero siempre siguen los procesos de el otro, también de ellas. Son y se sienten tan ecuatorianas como chilenas. Me alegra que se sienten también ecuatorianas, que estén empadronadas y voten, pero sobretodo que sientan esa identidad de famila y aunque en la distancia, han estado en todos los sucesos y tienen una preciosa relación con sus primos, sus abuelos y tíos, con una complicidad y un cariño que supera todos los kilómetros y los espacios.
Tienen dos familias, dos mundos. Acá una pequeña y entrañable familia en la que ellas son apenas la tercera generación, con un tata y una nona que suenan a descendencia de inmigrantes, que siempre nos han regalado cariño, cuidado y preocupación y me incluyo, porque nunca me han dejado de lado y porque han sido incondicionales míos desde el primer día, siempre cercanos a padres más que a suegros. Y allá una grande, extensa, unida y presente familia ecuatoriana que aun peleando contra las distancias y la cercanías de cada año cuando chicas y más distanciadas ahora, son una parte importante de sus vidas.
Todo esto viene de mi querido dóctor, mi papá regalador de abrazos, de dibujos, de maderas, de taller y muebles tallados de caoba, de periódico y anécdotas y de historias, de consecuencia, sencillez y sabiduría y de la mamita dulce, sabia amorosa, tierna llena de música, de sonidos de piano y Chopin, de la mano perfecta en la cocina y la lectura ávida de cada día o como diría el dóctor "tu mamá, sólo lee".
Pero viene de más atrás aun, de PapaPepe y su amor a la historia y a todo cuanto ocurría en el mundo y en el país, que vivió cuatro meses menos de un siglo y se mantuvo lúcido hasta el final, que me enseñó a leer y a escribir y me habló de Chile y sus procesos, de socialismos y sueños bolivarianos, de la revolución alfarista y de derechos humanos, valores compartidos con la Pelita, la Abuelita Eloísa que cocinaba como debía ser, llena de sabores y que miraba desde su máquina de escribir y me festejaba el activismo, que era rigurosa con la lectura, el idioma y la pronunciación. Y por supuesto también de la Lele, esa mi segunda mamá, "mi ñaña" como le dice mi mamá, que ama el cine, el ballet y la ópera y con la que puedo tener largas conversaciones sobre esos temas y otros más y del tio Pepe, mi tiito, que le jugaba poker con mi Coni a los ocho años asumiéndose perdedor y que le hacía reir a mi Flori, el que me enseñó de flamenco, de tango y de toros y de sabores.
Pero también viene de la abue Carmen que contaba de la revolución liberal y del marido de la tía Rosita que combatió con Alfaro, que supo solita criar cuatro hijos sin nada y con todo el amor del mundo, que los paró frente al mundo e hizo personas conscientes y útiles, sencillas, humildes y sabias. La recuerdo siempre tejiendo, bien peinada, con manos hábiles, creativas, de uñas perfectas, de risa alegre, de olor a manzanilla y miel y diciendome "mija". Nada pasaba sin que ella lo supiera y diera su opinión, nada podía ser sin su palabra. Ella fue el centro, le dejó el relevo a mi papá. Era el pilar de una gran familia que cuando se fue a los 99, tenía más de 80 personas.
¿Será que el pensar en los hermanos que le fueron arrebatados a una familia me ha hecho pensar y recordar a la mía?

Alegría, Avelina y Rebeca

nietos: Flori, Ana, Alegría, Coni, Laura, Pablo, Pacho, Avelina, Rebeca, originally uploaded by dibufoto.
Mi Laura nunca está ajena y el inquieto Pablo tampoco. Ella desde la música, la danza, el trapecio de circo, la artesanía y ahora desde su maternidad del pequeño Amaru que seguirá sin duda sus pasos; y Pablo desde sus juego de computación, de chiquito con su locura por los (dino) saurios, su corazón de poeta cuando leía sus poemas por radio , siempre sabedor de todo, siempre con opinión. Estarán presentes en el homenaje a los Hnos. Restrepo, de eso no tengo dudas y quien sabe si en algún escenario. Es que es imposible que estén ausentes si son hijos de la silenciosa, dulce y siempre tan terrena Carmen, la hermana de las manos mágicas que lo transforma todo en algo bello, la que sabe como se hace a la perfección desde el pan más básico y rico, pasando por todo tipo de delicias, cruzando por la artesanía hasta llegar a la pátina más compleja y que entiende de todo sin necesidad de recurrir a grandes textos. También tienen esa curiosidad e inquietud de Roberto que desde la música está presente en todo
Las más chiquitas, Avelina en sus seis años, reflexiva, racional y dueña de una dulzura inmensa y Rebeca de ojos bailarines con sus inquietos y sabelotodo tres ya pintan para estar y entender de todo. Vico y Vero saben como guiarlas desde ese cuidado por la vida y por el estar vivos que sólo ellos saben. Avelina no tengo dudas que seguirá por el camino de la defensa del medio ambiente, de la reflexión y Rebeca igual pero me la imagino en la tecnología, los aparatos porque sus pañales iban a la par con los computadores de mi ñaño, y por la curiosidad que le caracteriza.
Y está la pequeñita Alegría que llegó cuando todos estabamos recién entendiendo la tristeza y que crecerá en dos idiomas pero con la serenidad de su madre, la sabia Vigi, la bella y tierna Virgina, mi hermana que tiene a su angelito Ana Raquel de compañera, que me enseñó que es mejor vivir el día a día sin angustiarse por lo que vendrá, disfrutando lo simple, lo sencillo y lo que trae el hoy; acompañada de su Diego pilar, simpatía y empuje. A Alegría ¿le tocará la estética, el arte, la armonía? aunque parece que también los motores y la fuerza, esa heredada de mi ñaña Tocha que va en los gestos, en los movimientos y el saber enfrentar la vida.
Son muchas, muchísimas las veces que siento que mis hijas no estén presentes y cercanas a esta hermosa familia, insertas en lo cotidiano, en las reuniones de los domingos al almuerzo, de los fines de semana en Puembo; siento que no hayan recorrido las calles del pueblo de casas viejas, de plaza, que no hayan conocido como nosotros el arriba de las verjas y los frutos de los vecinos. De chicas año a año no fallaron ni uno y eso les permitió participar de las conversaciones, de las historias y los dibujos del abuelo, de los mimos y ternura junto al sonido del piano de la abuela; de los paseos a Puembo y a Quichinche. Pero igual siento que se hayan perdido en presencia esa historia profunda, unida, de tradiciones y ritos, de cariños sin límites, de tristezas y alegrías.
Ellas han vivido otra historia y lo que pasa en este país no les es ajeno, tampoco lo que pasa allá. Son partícipes de este país pero siempre siguen los procesos de el otro, también de ellas. Son y se sienten tan ecuatorianas como chilenas. Me alegra que se sienten también ecuatorianas, que estén empadronadas y voten, pero sobretodo que sientan esa identidad de famila y aunque en la distancia, han estado en todos los sucesos y tienen una preciosa relación con sus primos, sus abuelos y tíos, con una complicidad y un cariño que supera todos los kilómetros y los espacios.
Tienen dos familias, dos mundos. Acá una pequeña y entrañable familia en la que ellas son apenas la tercera generación, con un tata y una nona que suenan a descendencia de inmigrantes, que siempre nos han regalado cariño, cuidado y preocupación y me incluyo, porque nunca me han dejado de lado y porque han sido incondicionales míos desde el primer día, siempre cercanos a padres más que a suegros. Y allá una grande, extensa, unida y presente familia ecuatoriana que aun peleando contra las distancias y la cercanías de cada año cuando chicas y más distanciadas ahora, son una parte importante de sus vidas.
Todo esto viene de mi querido dóctor, mi papá regalador de abrazos, de dibujos, de maderas, de taller y muebles tallados de caoba, de periódico y anécdotas y de historias, de consecuencia, sencillez y sabiduría y de la mamita dulce, sabia amorosa, tierna llena de música, de sonidos de piano y Chopin, de la mano perfecta en la cocina y la lectura ávida de cada día o como diría el dóctor "tu mamá, sólo lee".
Pero viene de más atrás aun, de PapaPepe y su amor a la historia y a todo cuanto ocurría en el mundo y en el país, que vivió cuatro meses menos de un siglo y se mantuvo lúcido hasta el final, que me enseñó a leer y a escribir y me habló de Chile y sus procesos, de socialismos y sueños bolivarianos, de la revolución alfarista y de derechos humanos, valores compartidos con la Pelita, la Abuelita Eloísa que cocinaba como debía ser, llena de sabores y que miraba desde su máquina de escribir y me festejaba el activismo, que era rigurosa con la lectura, el idioma y la pronunciación. Y por supuesto también de la Lele, esa mi segunda mamá, "mi ñaña" como le dice mi mamá, que ama el cine, el ballet y la ópera y con la que puedo tener largas conversaciones sobre esos temas y otros más y del tio Pepe, mi tiito, que le jugaba poker con mi Coni a los ocho años asumiéndose perdedor y que le hacía reir a mi Flori, el que me enseñó de flamenco, de tango y de toros y de sabores.
Pero también viene de la abue Carmen que contaba de la revolución liberal y del marido de la tía Rosita que combatió con Alfaro, que supo solita criar cuatro hijos sin nada y con todo el amor del mundo, que los paró frente al mundo e hizo personas conscientes y útiles, sencillas, humildes y sabias. La recuerdo siempre tejiendo, bien peinada, con manos hábiles, creativas, de uñas perfectas, de risa alegre, de olor a manzanilla y miel y diciendome "mija". Nada pasaba sin que ella lo supiera y diera su opinión, nada podía ser sin su palabra. Ella fue el centro, le dejó el relevo a mi papá. Era el pilar de una gran familia que cuando se fue a los 99, tenía más de 80 personas.
¿Será que el pensar en los hermanos que le fueron arrebatados a una familia me ha hecho pensar y recordar a la mía?

Alegría, Avelina y Rebeca
nietos: Flori, Ana, Alegría, Coni, Laura, Pablo, Pacho, Avelina, Rebeca, originally uploaded by dibufoto.
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martes, 20 de noviembre de 2007
atreverse ((MIERCOLES - sigue al post de arriba)
Viajar a Marruecos a los 91 es atreverse, aunque al regreso de Marruecos el abuelo estába feliz por otra cosa, porque algo cambió en él. Hay un momento en el documental en que se lamenta que nunca se atrevio a hablar con el director de la orquesta aunque lo que más quería era ser el violín solista. No lo hizo por temor. Aimé nunca hablaba con desconocidos; al regresar era muy sociable.
Hace un par de días le contaba a la Flori sobre una entrevista en la que dije que soy tímida. Se rió "mamá, tu no eres tímida". Parece que no, pero le confesé a mi hija que me cuesta, pero finalmente hay algo que hace que me atreva. Supongo que tiene que ver también con el no ser de acá, por un lado y el aprender a hacerme cargo de muchas cosas con dos niñas, por otro. Finalmente se aprende.
En un post anterior hablaba de no saber lo que era el miedo al llegar a Chile y tampoco la timidez. No me costaba nada "allá" hacer cosas o intervenir, por ejemplo, en una asamblea con opiniones claras o subirme a un escenario y hablar. Era "rara" como me definió una compañera del colegio, supongo que por ese mismo hacer cosas que no hacía la mayoría.
Mi primer trabajo "llegó" por eso, supongo, se acercaron dos desconocidos que siempre andaban con cámaras filmadoras, en la universidad, para decirme que les interesaba que yo hiciera las entrevistas para el programa en el que trabajaban. Fue un trabajo de mucho aprendizaje y el más entretenido que he tenido!! Tenía la edad que tiene la Coni ahora, 19 años. (en realidad, el primero fue en el colegio, una vez que salí, enseñando ajedrez.
De ser extrovertida pasé a temerosa. Muchas veces, cuando volvía al Ecuador percibía ese temor y allá sentía que podía y era capaz de todo...hasta el regreso. Y aunque de chiquitas mis hijas me hacían prometer que no hablaría "con todo el mundo" cuando salíamos, en cosas de verdad más importantes, me ha costado atreverme y no lo digo en el sentido de perseverancia o responsabilidad, sino en el de saber pelear por mis derechos.
Sólo en estos últimos casi dos años es que siento que me he "recuperado" a mi misma y que me atrevo más, sobretodo en lo creativo que sale solo. Creo que el final abrupto de la que parecía la relación más armónica y con vistas a casi "eterna" durante casi cuatro años fue tan impactante que o salía del caparazón o...no se. Los mecanismos de defensa son felizmente más fuertes.
Mis dos soles saben atreverse a hacer las cosas. El jueves es el día de la graduación de la Flori, se atrevió a estudiar lo que quería y no lo que ella pensaba que su papá esperaba. Costó lágrimas pero ganó el esfuerzo por superar los temores, no sólo los iniciales sino los que en el trayecto se presentan, fue capaz de valerse por si misma en México por seis meses lo que le ayudó a crecer más. Mañana es la culminación de ese atreverse con gran esfuerzo, muchas ganas y dedicación y me siento profundamente orgullosa de ella. Mucho amor y muchos besos para mi niñita!!
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