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miércoles, 24 de junio de 2009

"y la mía también": AH1N1

es una frase que se repite "el mío también", "la mía ya tuvo". Deben ser las frases que más he oido desde que llegué de Quito, donde la influenza humana se sentía (y se siente lejana), excepcional y de cuidado.

Había visto en los periódicos y mi hija también me había comentado que aumentaban los casos, pero es diferente llegar y darse cuenta que no hay colegio que esté ausente del contagio y que se cuenten los niños por cursos como si fuera un record necesario o pendiente. Las clases no se suspenden y más bien están empeñados los colegios en terminar los exámenes y el semestre previo a las vacaciones de invierno; a los enfermos no se les manda a cuarentena, menos a sus familiares y ya no es extraño saber que tal o cual hijo de alguien está enfermo. En mi trabajo, por ejemplo, somos veinte personas y hay cinco hijos diferentes contagiados (ninguno ha tenido contacto con los otros).



Mi hija ayer amaneció mal, la temperatura que en la noche le subió repentinamente, se mantenía y a ello se sumaba el dolor muscular intenso, tos seca, presión en el pecho mientras decaimiento de los días anteriores era mayor.

Primero la incertidumbre frente a qué hacer, dónde llevarla dada la saturación de las urgencias hospitalarias por el virus sincicial respiratorio ("Al igual que la influenza humana, el virus sincicial es una enfermedad respiratoria que si se agrava puede ser letal, no cuenta con vacuna y en los últimos días ha contribuido a colapsar los servicios de urgencia de los hospitales del país.") que por el frío se manifestó violentamente a partir del fin de semana de frío.

Llamé al Hospital Metropolitano (Ex Militar); me comentaron que es donde se concentraba la atención por influenza A, allí me aclararon que no había atención para el AH1N1 porque estaban haciendo soporte a los hospitales que ya no daban abasto con pacientes infantiles. Entonces llamé al Hospital El Salvador y la respuesta fue similar, había que hacerse a la idea de esperar por lo menos tres o cuatro horas, si no más ("Explosiva demanda en hospitales y clínicas: Hasta 7 horas de espera en servicios de urgencia por enfermedades respiratorias")

Llamé a dos clínicas privadas y los servicios de urgencia también estaban saturados - "va a tener que esperar de dos a tres horas", dijo la secretaria y los costos por urgencia eran altísimos, sin contar con el pago del examen. Finalmente una de ellas me dijo que mejor pida hora con un médico general, broncopulmonar u otorrinolaringólogo en cualquier clínica o centro médico. Fue lo que hice, reconfirmé la única posible hora que inicialmente, a las ocho de la mañana, solicité en una clínica de atención ambulatoria con una especialista otorrinolaringóloga.

La atención fue rápida, con una espera de 10 minutos. Ella llevaba mascarilla y apenas le vio a mi hija le ordenó ponerse la suya. La revisó acusiosamente y nos explicó que ya no se está haciendo el examen y que en este caso los síntomas correspondían. Llenó una planilla para el Servicio de Salud zonal dependiente del Ministerio y nos dijo que seguramente la iban a contactar.

A continuación escribió la orden para retirar en el primer piso el famoso Tamiflú, fabricado únicamente por Roche, que de paso, subío sus acciones considerablemente, que se toma en cinco días y nos dio las instrucciones respectivas: paracetamol combinado con ibuprofeno tres veces al día para el dolor y la fiebre y noscapina para restar la tos. Reposo por todo ese tiempo y una licencia médica para la Universidad, donde seguramente fue el contagio (sin descartar el metro). Las instrucciones fueron que ella use mascarilla si está conmigo o si sale de su dormitorio. Támbién yo debo usarla al estar cerca de ella y me sugirió seguir con mis actividades habituales siempre y cuando evite acercarme a otras personas menos de un metro y sin contacto físico. "Si se le presentan los mismos síntomas, por contagio, venga enseguida para recetarle la medicación correspondiente", dijo.



Así funciona esto. El aislamiento a los casos de contagio no existe, tampoco el de quienes viven con el enfermo. En Chile se han reportado oficialmente más de 7.000 casos, en el Ecuador 125; a nivel regional la OPS reporta 45.402 casos al día de hoy (aquí bajar en .pdf el reporte completo a la fecha 24/06/2009).

La enfermedad circula por la ciudad al ritmo del metro y del transantiago y nadie sabe si la persona que tosió al lado en el supermercado, en la esquina o en la casa es un portador o está ya contagiado...siempre queda la duda.


Si también me contagio con la "porcina", la gripe A, la influenza humana o AH1N1, tengan la seguridad que avisaré a tiempo...


miércoles, 4 de marzo de 2009

las bicicletas no cumplen años ¿o sí?

Al poco de llegar a Chile me conseguí una bicicleta prestada, era una aro 28 color verde, con su asiento de cuero original y la tuve por un buen tiempo. Finalmente, había llegado a una ciudad en la que lo que me había enseñado mi madre cuando pequeña era posible, las bicicletas eran para circular por las ciudades, aun cuando la infancia y adolescencia, junto a mis hermanos, primos y vecinos nos la pasamos en bici, pero nos circunscribíamos al barrio y un poco más allá únicamente. Quito no era una ciudad para pedalear, es lo que pensaba, por sus pronunciadas subidas. 

El Tata y la Nona, mis suegros, me querían regalar una bicicleta por mi cumpleaños. Con el Tata quedamos que el primer lunes después de las vacaciones íbamos a ver una. Esto era en esa época de las protestas contra la dictadura pinochetista, las que habían comenzado cerca de dos años antes.



Al llegar el día anterior del Sur, donde habíamos pasado las vacaciones, nos encontramos con la inquietud por los reiterados temblores de las últimas semanas. Mi niña recién había cumplido dos años; cuando empezó a temblar le daba gelatina y le contaba algún cuento, el temblor no interrumpió el cuento ni el postre, pero sí las palabras no tan tranquilas de él alertándome "va en aumento, parece que esto va para terremoto, mejor salgamos". Teníamos un transformador eléctrico afuera del departamento de primer piso.

El la tomó en sus brazos y salimos. Caminamos tranquilos y a medida que pasábamos atrás de nosotros caían las macetas de algún piso superior. El único sitio en el que no había cables ni árboles era en la mitad de la calle y ahí nos quedamos. El movimiento era tan fuerte que tuvimos que apoyarnos el uno en el otro para no perder el equilibrio. Era la primera vez que sentía temblar la tierra de esa manera, la primera también que entendía lo que era ese "crujir" de la tierra.

A unos pocos metros un hombre mayor en una silla de ruedas se desfiguraba tratando de gritar con un rostro que no respondía al movimiento y la que le acompañaba gritaba descontrolada. La vecina del quinto piso apareció en la entrada del edificio y gritó el nombre de su hija, no pasaron ni dos minutos cuando desde la ventana de su piso volvía a gritar lo mismo mientras la pequeña corría de la mano de su abuela hacia el lado contrario. Mucha gente corría de un lado al otro dando gritos, llorando, implorando. En la mitad de la calle, entre los edificios, por todas partes la confusión reinaba.


~Terremoto del '85 (click en la imagen) - TVN

Cuando dejó de temblar volvimos al departamento despacio. Era ese desconocimiento del miedo, supongo, el que felizmente no se hacía presente, una vez más. Cuando entramos, el piso de la sala estaba cubierto de libros, con el movimiento las estanterías que eran de madera y metal cayeron. Le sentamos a la pequeña en su silla y terminamos de darle la gelatina para no infundirle miedo. Después nos dedicamos recoger los libros. La tarea no era difícil, pero si desagradable porque con el movimiento salieron, de nadie sabe donde, todas las arañas imaginables y se paseaban entre los libros como si fuera su casa.

Esa tarde del domingo 3 de marzo de 1985, a las 8 y 45 de la tarde, cuando era el último día de vacaciones, Santiago perdió el equilibrio, su gente la calma y el miedo se instaló entre sus habitantes. Finalmente, cuando pudimos comunicarnos con mis suegros, el Tata me recordó que al siguiente día íbamos a buscar una bici.

Fuimos a la calle San Diego por la mañana; los titulares de los periódicos eran elocuentes: Fuerte sismo de 7,7 grados de la Escala Richter sacude a Santiago

Un sismo con epicentro al sur de la V Región, sacudió la zona central del país, donde llegó a una intensidad de 7,7 grados en la Escala de Richter. Como consecuencia, hubo 77 muertos, 2.575 heridos, 142.489 viviendas destruidas y cerca de un millón de damnificados.



Entramos directamente en una distribuidora de Aprilia. Lo que vimos en ese ese sector impresionaba, casas cuarteadas, algunas inclinadas y paredes en las que se veían el adobe medio caído. Se hacía evidente lo endeble de la construcción de muchas casas de esa zona antigua del centro, el deterioro, el abandono y la pobreza oculta. Ya en la tienda, las bicicletas pendían de unos tubos y cuando elegí una de color rojo tirando a burdeos, igual a la primera bicicleta que tuve a los cinco años, vino una réplica grado cinco que hizo que las bicicletas se balancearan y se deslizaran en el tubo mientras el sonido al chocar entre ellas se confudía con ese sonido que emitía la tierra. Los empleados de la tienda salieron corriendo a la calle y no sé por qué nosotros nos quedamos contemplando como bailaban las bicicletas. Se deben haber sorprendido por estos, seguramente los únicos en todo Santiago, inusuales compradores de bicicletas post-terremoto. Desde entonces sé que esta bicicleta "mi bici" de paseo aro 28, me da suerte y es segura (si se la cuida y se le hace mantenimiento); excepto porque algunas veces cierta muchachita se la lleva. Y aún ahora, cuando cumplió 24 años puedo llegar en ella a cualquier parte.


mi bici , originally uploaded by dibufoto.





sábado, 7 de febrero de 2009

jorge guerra ya no cantará "pin pon"

al querido Jorge Guerra, ese hombre cariñoso y sonriente, con el que el saludo era de abrazo estrecho, el que le dio vida y corazón a Pin Pón hoy, a los 66 años, ya no lo acompañó más su corazón y desde hace menos de dos horas ya no está...


Foto: Mauricio Palma, El Mercurio

Jorge Guerra llegó exiliado al Ecuador después del golpe militar en Chile y, al igual que a los niños chilenos, a los niños quiteños también nos ilusionó desde el canal 8 con sus canciones y ternura de muñeco que cantaba sobre el piano del maestro guatemalteco Oscar Vargas Romero, el que en 1954 fundó el coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, del mismo modo que lo había hecho en Chile con el maestro Valentín Trujillo.

Ya no está y sin embargo seguirá siendo parte del imaginario de los niños con el "Pin Pon es un muñeco..." que está en nosotros desde chicos y fue parte de la vida de nuestros hijos y seguirá siéndolo de la de los hijos de ellos....



sábado, 24 de enero de 2009

un médico ecuatoriano y vilcabamba en "el mercurio"

en general la prensa chilena es extremadamente autoreferente, no sé si es el reflejo de cómo son los chilenos o los chilenos se han convertido en un reflejo de los medios de comunicación, pero el hecho es que más allá de las noticias internacionales importantes y obvias no se sabe casi nada de lo que pasa en el mundo o si se sabe es porque hay un chileno involucrado directa o indirectamente. Por ejemplo, en el fútbol, tema recurrente y más si está ligado a lo farandulero, la información centra el protagonismo no precisamente en el partido o en el equipo sino en algún jugador de este país, por más que no sea titular o lo que es peor, aun cuando no juegue la información lo hará parecer el héroe del partido.

Es por eso que me llama la atención y me parece positivo el que en un día en El Mercurio aparezcan dos reportajes que hacen alusión a algo relativo al Ecuador. Por un lado un reportaje a un médico ecuatoriano en el que se destaca el sentido social de su vocación, además del trabajo esforzado e intensivo que él, al igual que cientos de médicos ecuatorianos a lo largo de Chile, realiza en un servicio médico público y por otro, al Valle de Vilcabamba, ubicado en la Provincia de Loja, la provincia más sureña de la Sierra del Ecuador.

Un médico ecuatoriano en Chile



Edgar Ayala es médico general y atiende hace siete años en un consultorio de La Pintana seis días a la semana y doce horas diarias.

Por Marcela Escobar Q. Fotos Viviana Morales.

La paciente de las 11.40 tiene 88 años y camina con lentitud. Su hija la toma del brazo mientras ambas cruzan la puerta del box 6. La paciente lleva el pelo tomado en un moño y le sonríe amablemente a Edgar Ayala, el médico ecuatoriano que esta mañana de viernes ya ha atendido a más de una decena de enfermos en el consultorio San Rafael de La Pintana. Ayala tiene 40 años y carga con unas ojeras profundas. Prosnilde, la paciente, le dice que se parece a su hijo.

A Prosnilde se le hinchan las piernas y hace años que tiene problemas para escuchar, por eso su hija y el doctor le hablan casi a los gritos. Ayala la examina, le receta un diurético y un antiinflamatorio y le indica que debe realizar diariamente ejercicios para sus extremidades.

–Oiga doctor, esas pastillas amarillas me cortan la orina. Y con las pastillas chicas parece que se me va la mente de mareada –se queja la mujer. A sus años, no logra memorizar el nombre de sus medicamentos, pasa buena parte del día sentada y ha decidido no bañarse, porque teme enfermarse de bronconeumonia. Le ha dicho a su hija que sólo lo hará si un médico la autoriza.

–Doña Prosnilde, ¿me escucha? Quiero que tome baño día por medio –le dice Ayala–. ¿Me entiende?

–Sí, le entiendo. Usted quiere que yo me tome algo…

–Que se bañe, doña Prosnilde, un día sí y un día no.

Prosnilde le habla de la bronconeumonia. Luego le sonríe, le toma las manos y anuncia que, dependiendo de cómo se sienta, lo vendrá a ver otra vez.

–Porque tengo un dolor en la espalda, doctor, ¿no serán los riñones?

Ayala la acompaña hasta el pasillo. Y su queja –matizada por su acento ecuatoriano– es franca: "Doña Prosnilde es una excelente persona, pero no se toma los remedios. Es una pésima paciente".

Hace nueve años que Edgar Ayala llegó a Chile, buscando mejores sueldos. Lo hizo al igual que 40 de sus compañeros de generación de la Universidad Católica de Guayaquil, hoy repartidos por todo Chile. Con algunos de ellos se reúne frecuentemente. Son parte de los 953 doctores ecuatorianos que trabajan en el país, la nacionalidad que más aparece en las cifras de médicos extranjeros que ejercen en la atención primaria de salud. En el consultorio de La Pintana, además de Ayala, atienden otros tres ecuatorianos y dos colombianos. Los chilenos son minoría: apenas tres.

–Los médicos chilenos no duran mucho trabajando acá. Dos o tres meses. Se van a hacer posgrados y cuando terminan, no vuelven. Un cinco por ciento o menos de los que hacen especialidad regresa a la salud pública –dice Ayala, quien trabaja en el consultorio hace siete años, de lunes a viernes, de 8 de la mañana a ocho de la noche. También atiende la mañana del sábado y hace turnos en el servicio de urgencia. Los viernes por la tarde, a partir de las cinco, atiende a sus pacientes particulares en la consulta que mantiene en La Florida. Hoy, al igual que toda la semana, su agenda está copada.

El día comenzó temprano para Ayala y su esposa, Viviana, también ecuatoriana, quien estudia enfermería. El doctor se levantó a las 6.15 de la mañana, tomó desayuno y a las 7.20 salió de su casa en Puente Alto, rumbo al consultorio, en su Suzuki Maruti. Hoy no verá a su mujer hasta las 9 de la noche. Dada su formación de médico general –sin especialización–, atiende tanto a niños como a adultos, hombres y mujeres. Y debe cumplir con las metas impuestas para un servicio de salud público: "Antes de que tuviéramos computador, nuestro rendimiento era de cinco pacientes por hora, a doce minutos por paciente, lo que considero atroz. Actualmente son cuatro por hora, lo que todavía encuentro un poquito atroz. Pero en vista de la cantidad de pacientes, hay que hacerlo así".



Ayala debiera demorar no más de quince minutos por paciente para cumplir con las metas que le exigen, pero en promedio dedica 30 a 40 minutos. Casi siempre termina su jornada después de las ocho de la noche.

Con Elisa, una mujer de 31 años que llega al box 6 acompañada de su hija pequeña, Edgar Ayala demora casi 50 minutos. La mujer consulta por fuertes dolores de cabeza que la trajeron hasta la urgencia del consultorio tres días antes. Ese día le inyectaron un calmante, pero los dolores no han disminuido.

–A veces creo que me voy a volver loca, doctor –masculla Elisa, mientras se agarra la cabeza–. El dolor me toma hasta los nervios.

Ayala le pregunta por las características del dolor: si es punzante, si la cabeza le palpita, si siente que va a estallar. Quiere saber si duele más de mañana o de noche, si le agarra el cuello. Luego le toma la presión –sus resultados son normales–, le examina la vista, los oídos, la boca. Le pide que siga sus instrucciones y realiza un breve examen neurológico. Ayala no encuentra nada anormal. Lo que Elisa tiene se debe al estrés.

–La pregunta es qué te tiene con estrés –inquiere el médico. Elisa se descoloca. Repite que es por su dolor de cabeza. El doctor va más allá: le pregunta cómo ha estado anímicamente. Recién entonces la mujer comienza a desahogarse: hace años que se siente triste, desde que murieron sus padres. Dice que hay días en que no encuentra apoyo, que se siente sola. Que de no ser por su hija, preferiría no vivir. La niña, que ha escuchado todo, comienza a acariciar el pelo de su madre.

–¿Le contaste todo esto a la doctora que te vio hace dos meses?

–No, doctor. Ella no preguntó.

Luego de un nuevo test, Ayala le diagnostica trastorno depresivo y le cuenta que su enfermedad está cubierta por el Auge. Elisa está algo perturbada con tanta información. Le pregunta al médico si es posible que se vuelva loca.

–No –responde Ayala–, pero tienes que saberlo llevar. Nosotros sólo te damos una mano.

Edgar Ayala es el médico extranjero con mayor antigüedad en este consultorio de La Pintana. Gana 1 millón 300 mil pesos al mes, lo que incluye las horas extras y los turnos de urgencia. Como funcionario de la salud pública, tiene grado 13. Nunca rindió el Examen Médico Nacional: el convenio Andrés Bello, vigente entre Chile y Ecuador, le permitió convalidar su título. Sin embargo, los médicos ecuatorianos que en los próximos años quieran trabajar en la salud pública deberán obligatoriamente rendir el examen. Ayala no, porque el requisito no se aplicará en forma retroactiva. Pero sabe que si hoy se sometiera a ese test, le sería muy difícil.

–Tendría que ponerme las pilas y estudiar un montón de cosas. Acá existe mejor educación universitaria. Los médicos recién graduados están bastante bien preparados, aunque obviamente les falta la experiencia.

Ayala tiene una teoría: los resultados deficientes que obtuvieron los extranjeros en la última versión del Examen Médico Nacional se deben no sólo a las diferencias en la preparación universitaria –en Ecuador, confiesa, antiguamente no todas las universidades tenían exámenes que filtraran el ingreso de alumnos–, sino que también a que los chilenos recién egresados tienen los conocimientos frescos.

–Hay cierta razón en los cuestionamientos. Quienes trabajan, igual que yo, no tuvieron cómo prepararse. Por eso los que recién se graduaron tienen más chance de salir mejor. Además, la forma de hacer los tests en Chile es distinta. Nosotros somos al pan, pan y al vino, vino. En Ecuador te preguntan qué estás viendo y uno lo describe. Acá te hacen razonar el por qué. La forma de preguntar es más difícil y allá no estamos acostumbrados. Te demoras, tienes que pensar qué vas a escribir.

Ayala sabe que algunos médicos ecuatorianos han estado en la palestra de la polémica. Su compatriota José Pérez fue suspendido por grabar la operación de una paciente y subirla a YouTube. En 2005, el ecuatoriano Galo Andrade realizó una abdominoplastía a la chilena Jessica Osorio, la que murió luego de esa intervención.

–No sé por qué le dieron la chance de seguir trabajando –cuestiona–. En Ecuador no lo hubieran permitido, ni a un local ni a un extranjero. Lo suyo fue un error muy grave.

El primer paciente que Ayala atendió en Chile reparó al instante en su acento extranjero. Le preguntó de dónde era y le dio la bienvenida. No tuvo mayores cuestionamientos. Desde entonces, dice que unos cinco pacientes han desconfiado de él por su nacionalidad. Y que si bien ahora no siente discriminación de parte de sus colegas chilenos, sí la hubo cuando recién llegó. "Dudaban de nosotros, nos miraban en menos, y el Colegio Médico tenía una campaña durísima, especialmente un doctor de apellido Castro", declara. En el consultorio, Ayala trabaja tranquilo. "Yo creo que mis pacientes me estiman", agrega, "pero acá una vez alguien me dijo doctor, usted no es monedita de oro para que todos lo quieran". En estos años, Ayala ha realizado varios cursos y diplomados para paliar su falta de especialización. "Así", dice, "uno puede defenderse mejor".

La jornada del martes la dedica íntegramente a atender pacientes que pertenecen al Programa Cardiovascular de Atención Primaria. La mayoría tiene hipertensión, colesterol alto o diabetes. Hoy es la primera consulta de Patricio, un hombre de unos 50 años que trabaja como chofer del Transantiago. Al igual que su madre –quien se atendía con el doctor Ayala–, Patricio tiene diabetes.

El médico le realiza el examen de rutina: le toma la presión y le revisa detenidamente los dedos de los pies. Quiere cerciorarse de que no hay heridas ni que Patricio haya perdido la sensibilidad, señal inequívoca de pie diabético.

–¿Usted sabe lo que es el pie diabético? –pregunta Ayala, y luego le explica las complicaciones y los cuidados de la enfermedad.

Patricio le dice que cuando supo que sufría de diabetes, se deprimió.

–Pero después pensé que mi madre vivió 25 años más y se murió de otra cosa.

–Mi papá tuvo diabetes por 30 años –le cuenta Ayala–, y murió a los 90. Pero él se cuidaba. Igual que su madre, don Patricio.

En el consultorio, los funcionarios lo describen como trabajador. Y sus pacientes aprecian el trato que tiene con ellos.

–A veces no somos sabelotodo, eso nos sucede a todos los médicos –dice Ayala–. Es necesario tener confianza para decir mira, eso no lo sé, lo vamos a investigar y llegaremos al fondo de tu problema. Es aceptar las limitaciones. Que uno no es especialista, que tiene que manejar todos los temas a grandes rasgos.

No es la única limitante: a una de sus pacientes del programa cardiovascular que se queja de dolores a sus rodillas, Ayala le dice que no puede abocarse a nada que se salga de lo que contempla el programa, porque no le alcanza el tiempo.

Luego, cuando le toca el turno a Eduviges, una mujer de 60 años que dice que despertó con taquicardia, Ayala le responde que no tiene los elementos para asegurar qué es lo que padece. Eduviges le dice que se marea. Que tiene reflujo. Que transpira. Que en la mañana su cuerpo se remecía de la taquicardia. Ayala revisa su ficha: es una paciente con problemas a la tiroides y colesterol alto. Le toma la presión y la examina.

–Respire con la boca abierta como si estuviera cansada –le dice.

–Yo quería atenderme con usted, doctor. ¿Me puede atender también la próxima vez?

–Eso no depende de mí, depende de cuán copada esté mi agenda –le explica el médico. Luego de examinarla, no encuentra nada que revele la supuesta taquicardia matinal. Pero le pide exámenes a la tiroides y la cita a un nuevo control.

–Mi doña –dice Ayala–, el corazoncito se lo encontré súper bien.

Eduviges se va, conforme. Ayala deberá atender a tres pacientes más antes de hacer la única pausa del día.


Vilcabamba, donde los longevos no se privan ni de alcohol ni tabaco

Abuelos centenarios:
El secreto de una longevidad que no evita ni el alcohol, ni el cigarrillo, ni las drogas

Viven más de 120 años, rara vez se enferman, no necesitan lentes ópticos y conservan casi toda su dentadura. Son los "viejos de Vilcabamba", que habitan en un pequeño pueblo andino de Ecuador.

DÉBORA GUTIÉRREZ A.



Son un mito viviente. Ellos, los abuelos de Vilcabamba, por solo existir y vivir más de 120 años en envidiables condiciones físicas han despertado el interés de los más variados grupos humanos. Los han estudiado, espiado, acosado e inmortalizado en libros como "Eterna juventud", del escritor y médico argentino Ricardo Coler.

Es que no es fácil aceptar que vivan tanto, tan bien y contradiciendo toda lógica médica. Porque son la contraparte de los famosos japoneses longevos de Ogimi, en Okinawa. Ya que no toman té verde, no practican Tai-Chi para mantenerse "jóvenes" ni menos restringen su comida. Por el contrario, beben alcohol, fuman con descaro, tienen mal humor e incluso consumen una droga llamada chamico o "hierba del diablo", que es tan fuerte como la cocaína, pero mucho más tóxica.

Con ese currículum cualquiera pensaría que su vejez es lamentable. Pero no es así. Bien lo sabe Ricardo Coler, que fue a Vilcabamba a conocerlos y así escribir su último libro: "Ellos no son los alumnos perfectos de la medicina como en Ogimi, muy por el contrario. Pero a diferencia de los centenarios que vi en Japón, que tenían muchas enfermedades, en Vilcabamba los viejos no tienen cáncer, no tiene reuma, ni algún atisbo de problemas cardiovasculares", dice al "El Mercurio" el escritor.


Eterna juventud

Son tan sorprendentes, dice Coler, que "incluso te preguntas en algún momento qué es lo que detiene su envejecimiento" o el secreto de la eterna juventud como versa el nombre de la avenida principal del pueblo. Pero la verdad es que no hay secretos. Ninguna de las misiones científicas que se han desarrollado en el lugar han descubierto por qué en este pueblo andino, ubicado a 1.500 metros sobre el nivel del mar, a los ancianos de más de 100 años no se les caen los dientes, no tienen el pelo blanco y ostentan una vista perfecta a los 120 años de vida.

Han estudiado el agua, su dieta, la tierra, sus plantas y nada. "Tienen un estado físico de verdad insuperable. Para encontrar a Timoteo Arboleda -un anciano que tenía unos 112 años- tuve que subir a más de 2 mil metros donde tenía su cultivo. Yo llegué mal y él no mostraba en ningún momento un gesto de cansancio", recuerda Coler. El anciano trabajará hasta morir. Esto pasa con la mayoría de los longevos del pueblo que no tienen jubilación y mueren de un momento a otro. "No se enferman, se apagan".

Timoteo "se mueve en la montaña como si fuera un instructor de trekking. La camisa gastada y celeste, barba entrecana con bigote oscuro", dice en su libro Ricardo Coler. El centenario le contó que acostumbra tomar puro -una clase de agua ardiente- "sólo por medicina".

Hombres más longevos

Algo similar ocurre con Segundo Guerra, "un tipo de carácter muy agrio y que sólo emite palabras cuando el tema de conversación son las mujeres y el sexo". Él también tenía sus "vicios": café, cigarrillo y chamico, droga que lo deja en un estado eufórico. Y un detalle: hace el amor a diario. De hecho, uno de los mitos que alberga Vilcabamba es la potencia sexual de sus hombres.



Llama la atención que sean ellos los más longevos, contradiciendo una vez más la lógica occidental donde son ellas las que acaparan los cientos de años. Son independientes, consumen lo que cultivan y rara vez van al médico. De alguna manera sus hábitos representan el antagonismo de la buena salud y los cuidados que los médicos con insistencia entregan a la "tercera edad".

Para el doctor Juan Carlos Medina, lo que ocurre en este pueblo ecuatoriano está relacionado con genes longevos condicionados con una invariabilidad ambiental: "Estamos frente a ancianos que no están expuestos al bombardeo constante de contaminantes. El agua, el aire y nuestra comida están modificados en las ciudades modernas. En Vilcabamba no. Por lo tanto, su genética claramente longeva se expresa en armonía con un ambiente poco intervenido".

Pero de acuerdo con el médico argentino es difícil asociar los genes con esa sorprendente longevidad de los viejos de Vilcabamba, porque ocurren cosas que derriban esta teoría: "En este pueblo incluso los perros son longevos y hay muchas historias de personas que han llegado al lugar y se han sanado. En este pueblo hay algo que detiene el envejecimiento".

Isabel Ruiz, cuenta Coler, es una mujer de 75 años que llegó a la zona aquejada de problemas de salud y ahora no sólo esta sana, sino que también luce más joven. Ella, al igual que muchos nuevos propietarios de parcelas, escogió vivir en Vilcabamba. Ahí, donde existen diez veces más centenarios que los que se puede encontrar en cualquier otro sitio del mundo.


Las tierras de la longevidad desatan un interés malsano. Esa fue mi impresión al enterarme de quiénes son los que compran y construyen en los alrededores".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

en sábado


, originally uploaded by dibufoto.

porque había quedado con una persona amiga para tomar fotos de su lugar de trabajo y de ella misma, es que anduve el sábado cerca del cementerio general. Y como hacía mucho tiempo que me rondaba la idea de ir a tomar fotos en el cementerio mismo, al declinar la tarde y el calor y una vez hechas todas las fotos requeridas me encaminé hacia allá.


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No me es extraño, lo conozco bastante bien y sé como moverme adentro. La primera vez fue para el entierro de Eduardo Frei Montalva, al poco tiempo de haber llegado a este país. Otras veces fui con amigos y también sola. Y estaba sola, ya no se hace cuantos años, cuando llegué a la tumba de Pablo Neruda, a la de Victor Jara y Violeta Parra.


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Y despúes, también, el 11 de septiembre y siendo ellas pequeñas fuimos las tres, mis hijas y yo, al memorial de los detenidos desaparecidos. Fue un rito que se repitió por años. Ibamos a la hora que ya se habían retirado las marchas y estaba todo tranquilo aunque con ese mordizcante olor de gas lacrimógeno. Muchas veces nos quedamos en silencio bajo el nombre de un amigo de su padre que la tarde de un 31 de diciembre de 1974, pocos minutos antes de la hora en que habían quedado en reunirse, fue detenido y desaparecido y varias veces dejamos una flor debajo de ese nombre. Un acto sencillo pero claro vale más que muchas palabras para aprender a vivir la historia.


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El sábado, inevitablemente llegué a la tumba de Allende, es un camino conocido que hicimos muchas veces las tres. Caminé un rato por ahí mirando a la gente, viendo la vida paralela a la vida que se desarrolla adentro, aun cuando estaba cercana la hora de cierre. Familias enteras, gente adulta, amigas sentadas que conversaban, niños que corrían, jóvenes que caminaban, ancianos que descansaban e incluso una bella pareja gótica perfectamente ataviada que se movía entre mausoleos y tumbas para tomarse fotos. Les sugerí tomarles a los dos juntos, con la cámara de ellos, sólo agradecieron sonrientes.


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Aparte de las fotos buscaba silencio, necesitaba digerir y entender cosas; me hacía falta pensar a solas y eso se puede hacer cuando los ojos recorren un lugar, la mano dispara la cámara y los pies caminan sin rumbo, no hay apuro ni nadie que interrumpa. Y me hizo bien porque el cementerio es un lugar muy parecido a la ciudad, lleno de construcciones envejecidas por el tiempo y el smog pero al mismo tiempo tranquilo, lleno de verde, diría que es hasta alegre; los pájaros y los trinos abundan, las sombras a la hora que fui eran hermosas y se acentuaban a medida que el sol bajaba. Si, si algo se respira ahí es paz.


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Salí al cierre. Tuvimos que esperar varias personas a que alguien nos abriera una puerta lateral porque ya estaban todas cerradas.

sábado, 3 de mayo de 2008

chaitén en blanco y negro


esa es la sensación que dejan las imágenes de Chaitén y lo que me llama la atención tanto en los noticieros de TV como en los diarios, el paisaje se convirtio en una foto en blanco y negro intervenida en la que se dejó intencionalmente uno que otro color.


La erupción del volcán que ha estado por más de 400 años sin actividad, ocasionará daños irreparables al ecosistema. El domo no tiene apertura superior por lo que emanan de él cenizas, lo que también significa que la lava está contenida en su interior, aun cuando por no tener una cubierta de hielo no habrán deslaves, según los expertos del Sernageomin.

Las informaciones hablan de una nube de 14 km. de altura sobre Chaitén, la que se ha desplazado por sobre la cordillera de los Andes hacia territorio argentino convirtiendo también a Chubut en una ciudad en blanco y negro. La imagen de la nube también tiene un componente estético y me hace recordar esas imágenes del Pichincha, cuando en Quito se instalaban esos hongos de ceniza de 10 km de altura que luego se desplazaban por el viento. Las fotos del hongo pasaron a ser una de las principales ventas, de esos días, de los comerciantes ambulantes.

La ceniza destruye, sin duda; las plantas y los animales que quedan en la zona se verán afectados; a los habitantes los están trasladando a Chiloé, a Puerto Montt con todo lo que para ellos significa abandonar sus casas y tierras.

Y ahí está, la naturaleza implacable con esa fuerza que brota de sus entrañas, con ese fuego contenido que no sale, que no se asoma, que no da el espectáculo de rojo encendido, de chispas y llamas que dan otros volcanes.


lunes, 7 de abril de 2008

carmen silva: homenaje



"nada pierdes con vivir, ensaya..."
Enrique Lihn

Homenajearemos a Carmen Silva
martes 8 de abril a las 20:00 hrs. en la sala SIDARTE
Ernesto Pinto Lagarruigue 131, Bellavista

Con el fin de transmitirle fuerzas y energias a nuestra querida amiga Carmen Silva, en el delicado estado de salud en que se encuentra, nos juntaremos este martes 8 de abril en la sala del SIDARTE (Ernesto Pinto Lagarrigue 121) a las 20 hrs.

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A propósito de nuestra querida amiga Carmen Silva, dejo aquí el link al blog de Renattus; en el transcribe un lindo artículo de Francisco Febres Cordero, "el pájaro Febres", escrito en el '85:

Ella se quedó con "la" .





miércoles, 2 de abril de 2008

la piojera


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terremoto, originally uploaded by dibufoto.

lunes, 14 de enero de 2008

patricia verdugo, una periodista que ha muerto

radio Cooperativa informó esta mañana de la muerte de la periodista Patricia Verdugo, un referente del periodismo de investigación, una voz clara y de denuncia de las violaciones a los derechos humanos en Chile, que vivió en carne propia el asesinato de su padre después del golpe militar. Una de esas periodistas a las que se lee con atención, reflexión y que por sobretodo con respeto. Que descanse en paz.

martes, 8 de enero de 2008

a propósito de los 20 años, de hermanos y familia

me alegra tanto saber que mi sobrino Francisco (Pacho), que cuando fueron detenidos y desaparecidos los hermanos Restrepo tenía un año, ahora está preocupado del tema, tiene opinión y reclama contra el hecho. Me gusta su forma de ser, desde chiquito siempre tan preocupado de cuanto sucede en el mundo que le rodea y más alla, lleno de inquietudes, iniciativas, ávido lector y loco por el cine y el rock y que creció con la tecnología, curioso como su papá, mi hermano Vico, aprendiendo de computadores y de animación. Bello por fuera y por dentro, sonriente, espontáneo y cariñoso con los abuelos.

Mi Laura nunca está ajena y el inquieto Pablo tampoco. Ella desde la música, la danza, el trapecio de circo, la artesanía y ahora desde su maternidad del pequeño Amaru que seguirá sin duda sus pasos; y Pablo desde sus juego de computación, de chiquito con su locura por los (dino) saurios, su corazón de poeta cuando leía sus poemas por radio , siempre sabedor de todo, siempre con opinión. Estarán presentes en el homenaje a los Hnos. Restrepo, de eso no tengo dudas y quien sabe si en algún escenario. Es que es imposible que estén ausentes si son hijos de la silenciosa, dulce y siempre tan terrena Carmen, la hermana de las manos mágicas que lo transforma todo en algo bello, la que sabe como se hace a la perfección desde el pan más básico y rico, pasando por todo tipo de delicias, cruzando por la artesanía hasta llegar a la pátina más compleja y que entiende de todo sin necesidad de recurrir a grandes textos. También tienen esa curiosidad e inquietud de Roberto que desde la música está presente en todo

Las más chiquitas, Avelina en sus seis años, reflexiva, racional y dueña de una dulzura inmensa y Rebeca de ojos bailarines con sus inquietos y sabelotodo tres ya pintan para estar y entender de todo. Vico y Vero saben como guiarlas desde ese cuidado por la vida y por el estar vivos que sólo ellos saben. Avelina no tengo dudas que seguirá por el camino de la defensa del medio ambiente, de la reflexión y Rebeca igual pero me la imagino en la tecnología, los aparatos porque sus pañales iban a la par con los computadores de mi ñaño, y por la curiosidad que le caracteriza.

Y está la pequeñita Alegría que llegó cuando todos estabamos recién entendiendo la tristeza y que crecerá en dos idiomas pero con la serenidad de su madre, la sabia Vigi, la bella y tierna Virgina, mi hermana que tiene a su angelito Ana Raquel de compañera, que me enseñó que es mejor vivir el día a día sin angustiarse por lo que vendrá, disfrutando lo simple, lo sencillo y lo que trae el hoy; acompañada de su Diego pilar, simpatía y empuje. A Alegría ¿le tocará la estética, el arte, la armonía? aunque parece que también los motores y la fuerza, esa heredada de mi ñaña Tocha que va en los gestos, en los movimientos y el saber enfrentar la vida.

Son muchas, muchísimas las veces que siento que mis hijas no estén presentes y cercanas a esta hermosa familia, insertas en lo cotidiano, en las reuniones de los domingos al almuerzo, de los fines de semana en Puembo; siento que no hayan recorrido las calles del pueblo de casas viejas, de plaza, que no hayan conocido como nosotros el arriba de las verjas y los frutos de los vecinos. De chicas año a año no fallaron ni uno y eso les permitió participar de las conversaciones, de las historias y los dibujos del abuelo, de los mimos y ternura junto al sonido del piano de la abuela; de los paseos a Puembo y a Quichinche. Pero igual siento que se hayan perdido en presencia esa historia profunda, unida, de tradiciones y ritos, de cariños sin límites, de tristezas y alegrías.

Ellas han vivido otra historia y lo que pasa en este país no les es ajeno, tampoco lo que pasa allá. Son partícipes de este país pero siempre siguen los procesos de el otro, también de ellas. Son y se sienten tan ecuatorianas como chilenas. Me alegra que se sienten también ecuatorianas, que estén empadronadas y voten, pero sobretodo que sientan esa identidad de famila y aunque en la distancia, han estado en todos los sucesos y tienen una preciosa relación con sus primos, sus abuelos y tíos, con una complicidad y un cariño que supera todos los kilómetros y los espacios.

Tienen dos familias, dos mundos. Acá una pequeña y entrañable familia en la que ellas son apenas la tercera generación, con un tata y una nona que suenan a descendencia de inmigrantes, que siempre nos han regalado cariño, cuidado y preocupación y me incluyo, porque nunca me han dejado de lado y porque han sido incondicionales míos desde el primer día, siempre cercanos a padres más que a suegros. Y allá una grande, extensa, unida y presente familia ecuatoriana que aun peleando contra las distancias y la cercanías de cada año cuando chicas y más distanciadas ahora, son una parte importante de sus vidas.

Todo esto viene de mi querido dóctor, mi papá regalador de abrazos, de dibujos, de maderas, de taller y muebles tallados de caoba, de periódico y anécdotas y de historias, de consecuencia, sencillez y sabiduría y de la mamita dulce, sabia amorosa, tierna llena de música, de sonidos de piano y Chopin, de la mano perfecta en la cocina y la lectura ávida de cada día o como diría el dóctor "tu mamá, sólo lee".

Pero viene de más atrás aun, de PapaPepe y su amor a la historia y a todo cuanto ocurría en el mundo y en el país, que vivió cuatro meses menos de un siglo y se mantuvo lúcido hasta el final, que me enseñó a leer y a escribir y me habló de Chile y sus procesos, de socialismos y sueños bolivarianos, de la revolución alfarista y de derechos humanos, valores compartidos con la Pelita, la Abuelita Eloísa que cocinaba como debía ser, llena de sabores y que miraba desde su máquina de escribir y me festejaba el activismo, que era rigurosa con la lectura, el idioma y la pronunciación. Y por supuesto también de la Lele, esa mi segunda mamá, "mi ñaña" como le dice mi mamá, que ama el cine, el ballet y la ópera y con la que puedo tener largas conversaciones sobre esos temas y otros más y del tio Pepe, mi tiito, que le jugaba poker con mi Coni a los ocho años asumiéndose perdedor y que le hacía reir a mi Flori, el que me enseñó de flamenco, de tango y de toros y de sabores.

Pero también viene de la abue Carmen que contaba de la revolución liberal y del marido de la tía Rosita que combatió con Alfaro, que supo solita criar cuatro hijos sin nada y con todo el amor del mundo, que los paró frente al mundo e hizo personas conscientes y útiles, sencillas, humildes y sabias. La recuerdo siempre tejiendo, bien peinada, con manos hábiles, creativas, de uñas perfectas, de risa alegre, de olor a manzanilla y miel y diciendome "mija". Nada pasaba sin que ella lo supiera y diera su opinión, nada podía ser sin su palabra. Ella fue el centro, le dejó el relevo a mi papá. Era el pilar de una gran familia que cuando se fue a los 99, tenía más de 80 personas.

¿Será que el pensar en los hermanos que le fueron arrebatados a una familia me ha hecho pensar y recordar a la mía?


mis niñas..., originally uploaded by dibufoto.





Alegría, Avelina y Rebeca



miércoles, 2 de enero de 2008

volcán llaima: araucarias, conguillío y piedritas volcánicas

"araucarita ", originally uploaded by dibufoto.

empezar el 2008 con las referencias e imágenes sobre la erupción del volcán Llaima me han llevado hacia atrás, a las que fueron una de las más bonitas vacaciones que he tenido en este país. Debe haber sido uno de esos excepcionales períodos de tranquilidad y talvez por eso el recuerdo bueno.

Nos alojamos en una cabaña de la CONAF, no sé por qué ni cómo; era amplia, muy sencilla, tenia lo básico y con una chimenea que la hacía acogedora a la llegada del frío de la tarde; pero lo más significativo era estar en ese lugar bajo el volcán que para mi era algo de por si fantástico. Seguramente el vivir bajo el Pichincha, que mientras viví en Quito nunca se mostró con la bravura de hace pocos años, el cariño por el Cotopaxi que fue el volcán de la infancia, de la adolescencia, el recuerdo de las veces que fuimos al pedregal, el mirarlo desde mi ventana en Quito siempre presente, cada mañana, cada tarde, debe haberme marcado para siempre con ese querer a los volcanes.

En Conguillío estábamos en medio del bosque nativo rodeados de pequeñas lagunas. Eramos tres, Constanza era chiquitita, tenía dos años y todavía ahora siento pena que Florencia no haya podido disfrutar del lugar, pero en cambio ella aventuraba en su primer campamento scout a los siete años.

Salir a caminar en esa paz, donde no se veía gente, respirar ese aire, sentir bajo los pies tierra y a ratos esas piedrecillas de formación volcánica son recuerdos que no se van. Lo único que se podía hacer en ese lugar, aparte de sentirse en paz era leer, contemplar el paisaje sin tiempo y caminar, no hacía falta nada más, era suficiente para sentirse absolutamente feliz. Ahí comprendí lo importante que ha sido siempre el contacto con la tierra más que con la arena del mar; me convencí que si bien disfruto de la playa, el aire de montaña, de campo, de tierra, de árboles es lo que más me llena.

Ahí conocí las distintas especies de árboles nativos en el recorrido que hicimos por el volcán y lo más hermoso fue el bosque de araucarias, encontrarse con ellas con una sensación de insignificancia al estar frente a ellas con sus 900, 1000 o talvez más años erguidas, de brazos desparramados, orgullosas, con vida propia y antigua. El sentarse frente a ellas y hablarles en silencio sintiendo su respuesta añosa o rozarlas, tocarlas y sentir su vida vieja a la espera de recibir sus energías son cosas que a pesar de los años están todavía presentes.

Ahora el volcán una vez más se hace notar y escupe el fuego de sus entrañas con ese desparpajo que sólo los volcanes tienen imponiendose con un espectáculo hermoso, que llena el cielo de chispas y destellos, lo tapa de humo y deja correr la lava que un día será nuevamente ese polvo y esas piedrecillas que tienen un sonido especial cuando se las pisa, que no pesan casi nada y que resbalan livianas.


Quito en las faldas del Pichincha mirado de este a oeste
(altura de Quito 2.820 m)


Quito con el Cotopaxi al fondo mirado de norte a sur
(al centro se ve el aeropuerto y a la derecha apenas se ve el Corazón)

click sobre cada foto para acceder al link:

jueves, 15 de noviembre de 2007

luisa durán a fundación de orquestas juveniles

una muy buena noticia en El Mercurio de esta mañana, Luisa Durán asumirá la dirección de la Fundación de Orquestas Juveniles, lo que sin duda significa que habrá continuidad en ese hermoso trabajo iniciado y dirigido por Maestro Fernando Rosas.

domingo, 11 de noviembre de 2007

amparo menéndez-carrión

Amparo Menéndez-Carrión, cientista política uruguayo-ecuatoriana, en una larga entrevista realizada por Ecuadorinmediato en la que aporta conceptos y elementos teóricos, analiza en profundidad no sólo la coyuntura política ecuatoriana desde una perspectiva histórica, sino también desde el contexto latinoamericano, lo que pasa con el modelo neoliberal, como éste se ha expresado en Chile y las perspectivas futuras de la construcción del espacio público y de la convivencia y la ciudadanía.

Lo valioso de esta entrevista y que se agradece, es que no se remite al juego pregunta-respuesta, sino que es en sí misma una clase magistral en la que prima la rigurosidad y que con un lenguaje cercano induce a la reflexión, a la necesidad de pensar y de plantease interrogantes sobre lo que queremos a futuro como ciudadanos.



▼ Entrevista con Amparo Menéndez-Carrión

▼ Amparo Menéndez Carrión: "Ecuador está viviendo un proceso de construcción ciudadana"

Más de Amparo Menéndez-Carrión en la web:

▼ ANÁLISIS "Pero dónde y para qué hay cabida? El lugar de la ciudadanía en América Latina. Algunas Consideraciones para situar el problema"

▼ "Momento histórico que está viviendo la Ciencia Política"

domingo, 4 de noviembre de 2007

ideas de domingo

pensandoideas en domingo:

1. Cumbre (XVII Cumbre Iberoamericana) (coincidencia...), en general estas cosas son más protocolo que acuerdos: manual operativo, acreditaciones, más acreditaciones, credenciales, avanzadas, adelantadas, aeropuerto, delegaciones, cápsulas, hoteles, ciudad intervenida, 2+2, 2+4, 2+6; plenarias, bilaterales, acuerdos, convenios, cooperación, cenas, cápsulas, aeropuerto, ciudad alterada y también cansada... (aunque entre tanto corre-corre se tratará, como tema central el de la cohesión social)

2. Alternativa (Cumbre Social), manifiestos políticos, buena voluntad para el cambio, declaraciones y ojalás para el futuro.
- Asistentes: los que quieren cambios, independientemente de cómo lo están haciendo; ellos ya tomaron la decisión.

- Los que miran de la otra acera será que sienten miedo?

Por hoy transo y no hablo de cuestiones locales (de acá) a pedido paterno/materno (via skype), a estas alturas de la vida... Vale, por ahora quedan archivadas varias ideas (lo sabía no lo hice; lo hiciste, no debiste; salarios, píldora, riqueza, delincuencia, femicidios, Iglesia, etc. en fin todos los temas confluyen... en fin)

- Como decía, los de la otra acera..

Eso debe ser, si, el temor de siempre, a lo diferente, al que piensa, al que cuestiona, propone hace, no pospone.

El temor al cambio, a ser distinto a hacer algo nuevo. El otro día conversaba con Silvana (ella desde Hong Kong) y me decía que ya es hora, que ahora o nunca, se hace o no se hace. Tienen razón la To, Silvana, el doctor y si, la mayoría que votó en las elecciones en la mitad del mundo, al otro lado de la cordillera, al norte del río de la Plata, al norte de Atacama, al norte de Colombia, en el país verde del Atlántico, etc.).

Me cuenta la To "estuvimos en la inauguración de la Ciudad Alfaro ... emocionante, parecía que Alfaro estaba ahí con nosotros, ... todos subiendo y subiendo por la calle a la montaña con gente en los balcones esperándonos, el rostro de Alfaro al frente en la sala de sesiones en bronce, precioso, y los discursos afuera hablándole al (viejo luchador) y yo pensando en que cuando en la Constitución Alfarista se dio paso al divorcio al estado laico, a la educación laica, etc. debe haber sido un rompimiento terrible, la gente conservadora habrá visto caerse las "estructuras" sociales y morales...y entonces, en ese instante, con la imagen de Alfaro... me asumí como asambleísta."

Linda mi ña, creció y se formó sabiendo para que lado se mira y lo que es necesario hacer. Así nos criaron, sin temor a pensar, a hablar, a interpelar (cuando llegué a Chile no sabía lo que era el miedo, no lo conocía, era el 81 y como sea opinaba y actuaba).

Silencio.

Me quedo pensando en el pedido paterno/materno, no lo entiendo ahora, a estas alturas de la vida y cuando ya he opinado y desopinado ...o si?

Concluimos con Silvana que es el miedo. Es el temor a arrancar de raíz el kikuyo, la yerba mala, esa que no deja que la semilla brote, que ahoga las raices que quieren extenderse, que crece en medio del cemento, que se arranca y vuelve.

Ayer me contaba uno de los músicos que en su barrio al occidente de Quito, están organizados, pero esa organización integra a todos los barrios circundantes e incluso los de mas allá. Nadie dijo "organícense", la organización se dio sola, las ligas barriales, los comités y ahora están todos juntos. Por unos minutos sentí-quise ser partícipe más cercana al encontrarme con su mirada de futuro.

Hay decisión de cambio. Me parece que es importante, se parte por lo primero, por la decisión y en base a ella se eligen los caminos, se camina al tiempo que se elige y se avanza al tiempo que se camina y en ese caminar se piensa, se propone, se crea, se ejecuta. Para cambiar interviene la razón, hay decisión y sobretodo corazón.
Si fuera tan facil en la realidad como es en el pensamiento...medio simplista lo que se me ocurre, pero es como las separaciones o los divorcios, se hacen o no, se sigue o se retrocede en uno mismo cada día por no tomar la decisión. Al dar el paso correcto, se sigue andando.

Punto aparte (otras cosas):

La Flori (tan racional mi niña) dice que su mamá está cada vez más loca, lo dice por la "película" del yeso..."la Coni me enseñó como hacerlo" es mi primera respuesta, pero luego pienso que alivio!, felizmente ... como dice Pessoa "si he de ser loco..."

Debe ser que con la mano enyesada se piensa más, claro, porque el TDA no puede con los yesos y no se puede armar-desarmar-lijar-pintar-encaramar. Los lápices, la pluma y la tinta no son compatibles y la cámara...de tanto disparar la cámara ayer (la mía y la joyita esa de la Cibershot 8.1 de los músicos, que me pasaron para que les acolite) hay un tendón medio sentido...pero ojo, no es culpa de la sony 8.1, eso de seguro!

pueblo nuevo en chile

la organización de la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará entre el 8 y el 10 de este mes impulsó las "Embajadas Culturales" en las que participan grupos artísticos y musicales de los 21 países que asistirán a la Cumbre.


Del Ecuador vino el grupo musical "Pueblo Nuevo", fundado por los hermanos Miguel y Galo Mora en 1975, junto a otros estudiantes de la Universidad Central del Ecuador y que se ha destacado por hacer música de raíz folclórica y canciones populares tradicionales. Cantan hace más de 30 años y han recorrido varios países latinoamericanos y europeos. Son prácticamente casi los mismos integrantes que cantaban cuando yo todavía estaba en el colegio.
Alberto, Max y las guitarras

El lunes estuvieron informal, cálida y entretenidamente en una peña en el restaurante "Mitad del Mundo". El martes empezaron la gira cantando en el Teatro Municipal de Casablanca, miércoles en el Teatro Municipal de Rancagua, jueves en la Parroquia Italiana de Santiago, donde funciona el Instituto Católico para las Migraciones y lugar de reunión de los migrantes ecuatorianos y peruanos; viernes en el Teatro Municipal de Valparaíso y anoche en la Casa del Folclor de Maipú. La idea, llevar la música de los diversos países a la gente de lugares donde habitualente no llegan espectáculos y donde la gente pueda disfrutar de algo entretenido, con contenido y diferente.

La alegría de los ecuatorianos el jueves al cantar (y bailar) con Pueblo Nuevo los "Atajitos de Caña", "Cajita de Música" o "A mi lindo Ecuador" fue inmensa. El programa se alargó más de lo convenido. En Maipú fue bonito porque cantaron en medio de un festival folclórico en el que primaban la cueca y la tonada y Pueblo Nuevo congregó a un público que les aplaudió entusiasmado. En ambas ocasiones fue invitado Max Berrú, ecuatoriano fundador, junto a otros, del Inti Illimani y su presencia fue emotiva.


Para tus ojos verdes, amor
De caña verde
Para tu piel dorada mi ser
De espiga sembrada


Para ti mi canción
Bajará a la quebrada
Ojalá llegue al río donde estás amada

Y te diga al oído
Que el cañar me ha soplado
y que he quebrado mil versos de amor
Para decirte mía


A tajitos de caña llegaste a mi vida
A tajitos de miel endulzaste mi alma
Y a tajitos de amor te fui queriendo
Como la caña verde al sol
Y el pan a la espiga


Para ti mi canción
Bajará a la quebrada
Ojalá llegue al río donde estás amada
Y te diga al oído
Que el cañar me ha soplado
y que he quebrado mil versos de amor
Para decirte mía

Para los integrantes del grupo fue significativo cantar en Chile en lugares de gente común y corriente, además de visitar las tumbas de Pablo Neruda, de quien han musicalizado poemas y de Victor Jara.

Para quienes les oimos fue aun más significativo el escuchar en estas tierras canciones ecuatorianas de ellos y de otros que han permanecido en el tiempo, junto a las canciones que cantábamos los que creíamos en "esas" utopías, que en este país no se escuchan pero que todavía se oyen en el Ecuador, más aun ahora en este tiempo de cambio, junto a un "Te recuerdo Amanda", y otras que siendo tradicionales y hermosas, para algunos en Chile sonarían "huachacas" por esa costumbre de segregar hasta la música, tales como "Nuestro Juramento" o "Cinco Centavitos" de Julio Jaramillo. Con su música emocionan hasta las casi lágrimas a ratos y es imposible no corear junto a los Pueblo Nuevo todas sus canciones.

Por sus presencia ecuatoriana y lojana se les agradece a Alberto, Miguel, Galo, Ernesto, Leonardo, Carlos, Luis, Francisco, Jamil, Angel, Ricardo y Lenin. El grupo Pueblo Nuevo fue un regalo alegre y cálido, pero a la vez muy profesional y de calidad.




Maipu, sábado 3 de noviembre 2007

poesía y música

a media cuadra de la oficina, el miércoles, había música, cómo no ir estando tan cerca. Ella pianista, Beatrice Berthold, alemana que ya había tocado antes en Chile y que vino como jurado del concurso de piano de Viña y Luis Orlandini, en guitarra. A la entrada el programa impreso en papel blanco, Brahms, Scarlati, Villa-Lobos entre otros…ideal para un miércoles en el que muchos andaban con fiebre de “brujas”.

Tardó en empezar y finalmente se supo que no llegó quien debía presentar el libro “Punzadas” (LOM Ediciones) de Mario Markus. Hasta ese momento no sabía nada sobre él (donde estuve?) y menos que este doctor en Física es director de investigación en el Instituto Max Planck de Heidelberg. Tampoco que ha realizado exposiciones con obras que grafican las ecuaciones con las que trabaja en sus proyectos de investigación, hechas con el computador “como pincel”, que en el Perú publicaron un libro de comics “Bilis Negra” basado en un cuento corto suyo y que ha traducido poesía chilena al alemán.

La interpretación fue hermosa, una delicia de sonidos del piano y la guitarra, pero además tuvo un sentido diferente cuando entre pieza y pieza Mario Markus contó sus poemas. Así es, de una manera especial y amena narró poemas-historias sobre Chernobyl, viajes, taxistas, prostitutas, cebollas, polillas-versos, habló de Pablo de Rocka y de peces, unas tristes, otras irónicas y algunas divertidas.

Todavía siento los sonidos del piano, las notas de la guitarra y sigo sonriendo al recordar las imágenes de los poemas de Mario Markus. Lo que leyó me gustó y el libro lo buscaré esta semana. Esa noche salí apurada para llegar a una reunión de amigas, algunas mamás de niñ@s disfrazad@s de bruj@s.


“La poesía es una necesidad como ir al baño”
Le interesa la investigación sobre un tipo de cigarras norteamericanas o el patrón de diseño de las conchas.
Mario Markus (61) es doctor en Física por la universidad de Heidelberg de Alemania, país donde vive desde hace más de 40 años.
Ha traducido al alemán este año, en un disco doble (más un libro), a poetas como Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Neruda, Gonzalo Rojas, Venancio Lisboa, Jorge Teillier, Enrique Lihn, Óscar Hahn, Armando Uribe, Raúl Zurita, Tomás Harris, entre otros. Su especialidad es la declamación de poemas.
Markus, que también es Biofísico, comparte su afán lúdico con Eric Goles, y tiene un cargo vitalicio en el Instituto Max Planck de Dortmund en Alemania. Actualmente se dedica a elaborar un poemario de cada uno de los elementos químicos (114) de la Tabla Periódica. Lo que ha llamado como “ciencia lúdica”. Por ejemplo, el Hierro: “El hombre se sintió muy grande cuando aprendió a matar con hierro/ pero no sabía que vive porque la sangre lo lleva dentro”. Un libro que, posiblemente, Lom ediciones publicará el próximo año.
Markus dice que “La poesía es una necesidad como ir al baño”. Y así descubrió su amor por el arte mayor de las letras “estando en la zona de los prostíbulos de Dortmund, fui al baño, y me quedé una hora esbozando mi primer poema, titulado ‘La hilandera’, y por primera vez comencé a pensar en metáforas”.

jueves, 18 de octubre de 2007

sin derecha, a pura izquierda

Hoy amanecí con la izquierda. En realidad el asunto empezo ayer, pero hoy tuve que definir las cosas, es decir, con la izquierda y casi casi apuntando con el índice...al teclado. Según el médico, por ahora es la única manera de no hacerle más daño a la muñeca hasta ver la ecografía y decidir si se la mete en un yeso, se va al kinesiólogo o (nooo, ojalá que no) termine en la medio inutilidad de eso que llaman "licencia médica"para que no use ni la izquierda ni la derecha.

Hoy también al amanecer me sentí muy estimulada leyendo en El Mercurio una gran verdad: "A pesar de la reducción de la pobreza sigue habiendo desigualdad y es por ello que debemos examinar el modelo económico como parte de ella. Entendemos la economía de libre mercado como causante de la pobreza y la desigualdad(...) No es el mercado lo que se cuestiona. No es la asignación de recursos por el mercado sino un mercado que es desigual en su esencia; que genera desigualdades, concentración económica y, por ende, pobreza. Por tanto, no puede dejarse actuar como libre mercado".

Son palabras de Andrés Palma y corresponden a parte de las conclusiones de la comisión sobre la pobreza, presidida por él, en el cónclave de la DC. Me siento identificada con ese planteamiento y me alegro que haya quienes lo tengan en cuenta explícitamente como una cuestión ideológica, sobretodo cuando lo que se vive es la realidad de un país en el que la crudeza del libre mercado juega con las ilusiones de quienes lo habitan, entre otras cosas, viviendo cada día más endeudados y además insertos en una especie de carencia valórica que le es propia y cómoda para que no sea cuestionada y donde la pobreza está disfrazada tras luminosos "mols" y todo tipo de tarjetas. Que bueno es constatar una vez más que hay personas, como Andrés, que creen en ellas y están preocupadas de no sólo pensar, sino de proponer e involucrarse con esos planteamientos y no como un asunto panfletario ni con miras electorales.

sábado, 15 de septiembre de 2007

canto

A propósito de Margot Loyola, recuerdo que en una entrevista que le hizo Cristián Warnken ella recordó con mucho sentimiento a su maestra, a Blanca Hauser. No la conocí, pero en Quito estaba claro que había una formadora de voces, una Maestra de canto, y era ella. Para saber sobre Blanca Hauser, basta con hacer un click en el artículo "in memorian" de Fernando García (en 1997) en la "Revista musical chilena"





  1. imágenes tomados de "Revista Musical ReSonancia"

  2. GARCIA, Fernando. Blanca Hauser (1906-1997). Rev. music. chil. [online]. ene. 1997, vol.51, no.187 [citado 16 Septiembre 2007], p.100-100. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0716-2790.

jueves, 13 de septiembre de 2007

"el 18"

es como una fiebre que de repente se apodera de todo y de todos; las banderas aparecen por todas partes y todos son más chilenos que nunca... y toda esa repentina euforia y festejo de empanada casi obligada y asado al por mayor creo que no es precisamente lo más entretenido.

Me gusta también la cueca y esos valses del sur...pero me cuesta entender que, con lo bonitas que son, los chilenos sólo las escuchen "pal dieciosho". Y me gusta la tonada y quisiera saber, sin tener que pensar, cuando es una "tonada" o una "canción tonada", así como las diferencia con esa sencilla seguridad Margot Loyola y quisiera también como ella poder entender todas las variaciones de la cueca...

Y porque me gusta, "Corazón de Escarcha":