lunes, 17 de marzo de 2008

regresando al blog

excepto por la música, porque simplemente no puedo dejar de actualizarla dado lo placentero que me resulta, por diversas circunstancias al blog lo he tenido conscientemente casi ignorado, descuidado.

Primero me empezó a molestar lo pesado y lento que lo puse por tanto video. Luego me empezó a complicar por lo caótico que es, muchos temas, muchas cosas y poca coherencia entre una y otra. Pero no puedo negar que me interesan muchas cosas y que me dejo llevar por ellas.

El periodismo básicamente, lo que tenga que ver con medios de comunicación; pero también los temas urbanos, la ciudad (el taller de especialidad en la carrera era justamente ese, sociología urbana y así me gradué); pero sin duda, la música que es el motorcito que va por dentro dándome energía, acompañándome, ayudándome a no caer cuando estoy al borde y en armonía con la alegría cuando estoy en ella.

Muchas veces me he preguntado como habría sido mi vida si no hubiera sido tan dispersa y hubiera seguido con el piano; no habría sido pianista, pero si habrían sido firmes mis conocimientos musicales. Es cierto, a los 11 o 12 años se odia el solfeo pero cuando crecí me di cuenta que a pesar de lo árido es básico. Lamentablemente cuando seguí con el piano fuera del Instituto, ya no tenía solfeo ni ninguna clase teórica. En el Instituto, seguramente habría tenido clases de armonía y de composición y habrían sido bienvenidas.

Todavía recuerdo las clases de "apreciación musical" con el franciscano catalán padre Jaime Manuel Mola, el único que tocaba el órgano de la Catedral, y dirigía el coro, recuerdo que fuimos a cantar allá. Tenía 10 años y las clases de apreciación eran para todos, desde esas señoras sopranos a las que miraba con admiración hasta los más pequeños.



Un día tocó "Piccolo y Saxo", fue la pócima mágica que encendió en mi el amor por la música, antes la escuchaba, pero eso fue determinante. La obra de André Popp sobre la historia de las familias de instrumentos, la historia de una orquesta, los que tenían vida propia, sonidos únicos fue una sucesión de emociones que aun las tengo presentes; el sonido del pequeño piccolo me envolvía y aún hora cuando lo escucho siento la misma emoción. Nunca más lo escuché, nunca lo conseguí y ahora también es una película que no he visto y me pregunto si tendrá toda la magia que la obra inicial tuvo.

Pero como siempre, ya me fui por las ramas o por la música? El hecho es que ya entré en el mismo caos que le caracteriza al blog...es que ¿será que tiene que ser así y no puedo revertirlo?.