domingo, 24 de agosto de 2008

federico garcía lorca (poema del cante jondo)



PAISAJE

EL CAMPO
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos
están cargados
de gritos.
Una bandada de pájaros cutivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.


LA GUITARRA

EMPIEZA el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.


Y DESPUES

Los LABERINTOS
que crea el tiempo,
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto.)

El corazón,
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto.)

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
desierto.


ENCUENTRO

Ni TÚ ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú...por lo que ya sabes.
¿Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.


LAS SEIS CUERDAS

LA GUITARRA
hace llorar a los sueños.
El sollozo de las almas
perdidas
se escapa de su boca
redonda.
Y como la tarántula,
teje una gran estrella
para cazar suspiros,
que flotan en su negro
aljibe de madera.


"DE PROFUNDIS"

Los cien enamorados
duermen para siempre
bajo tierra seca.
Andalucía tiene
largos caminos rojos.
Córdoba, olivos verdes
donde poner cien cruces
que los recuerden.
Los cien enamorados
duermen para siempre.


PROCESION

Por la calleja vienen
extraños unicornios.
¿De qué campo,
de qué bosque mitológico?
Más cerca
ya parecen astrónomos
Fantásticos Merlines
y el Ecce Homo,
Durandarte encantado
Orlando furioso.


DANZA

EN EL HUERTO
DE LA PETENERA

EN LA NOCHE del huerto,
seis gitanas
vestidas de blanco
bailan.

En la noche del huerto,
sus dientes de nácar
escriben la sombra
quemada.

Y en la noche del huerto,
sus sombras se alargan
y llegan hasta el cielo
moradas.


¡AY!

EL GRITO deja en el viento
una sombra de ciprés

(Dejadme en este campo,
llorando)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)


MEMENTO

CUANCO yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.

Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.

Cuando yo me muera,
enterradme, si queréis,
en una veleta.

¡Cuando yo me muera!