sábado, 6 de septiembre de 2008

de cabezas de toro

esta mañana, mientras miraba absorta una pequeña y bella cabeza de toro hecha artesanalmente en cuero negro de astas cerradas hacia arriba, orejas bien puestas y hocico medio abierto, no tanto como cuando cae después de la suerte del estoque, sino como cuando resuella y que me han traido de regalo de Andalucía, me transporté a cosas que se me han quedado grabadas desde niña.


torito, originally uploaded by dibufoto.

Entre las cosas más cotidianas y bonitas estaban las subidas al páramo, generalmente al Cotopaxi o a Papallacta, a veces por el día, otras con la inmensa carpa de lona a acampar en el frío.

En el pedregal del Cotopaxi había tres cosas que me fascinaban: los caballos salvajes. Verlos era un cúmulo se sensaciones y emociones.

Los jambatos, pequeños sapos negros de panza amarilla que saltaban con sus crías sobre la espalda, eran chiquititos, preciosos y el que acarrearan a los sapitos guagua producía ternura. Que triste recordar a esas pequeñas ranas que son ahora una variedad extinta.

Y la tercera eran los craneos de animales que se encontraban por ahí en medio del pedregal botados, supongo que de venados, a lo mejor de los caballo, pero yo siempre pensaba que eran de toros, cráneos de toros que murieron sin ser toreados, porque eran alargados y planos...no sé, eran de toro.

Esta mañana, mientras miraba esa cabeza taurina en cuero recordaba esos cráneos "de toro" y pensaba en por qué nunca me dejé llevar por las ganas y contradiciendo a lo mejor (siempre lo hacía) a mis padres, no dije que quería uno de esos para llevarlo.

Esta pequeña cabeza de cuero negro porque tiene esa forma perfecta del toro me recuerda a esos cráneos y me trae este recuerdo de infancia...y no recuerdo si tenían cuernos.