miércoles, 19 de septiembre de 2007

adriana varela.

homenaje a las Madres de Plaza de Mayo



Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno, esto se la oyó acusar:
Vieja calle de mi barrio donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo,
aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra,
sé del beso que se da;
del amigo que es amigo
siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata...
uno vale mucho más.
Aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, uno se debe reír;
no pensar, ni equivocado, ¿para qué?,
si igual se vive,
y además corrés el riesgo de que te bauticen “gil”.

La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron.
Cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar.
La experiencia fue mi amante, el desengaño mi amigo.
¡Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Hoy no creo ni en mí mismo, todo es grupo, todo es falso,
y aquel el que está más alto es igual a los demás.
Por eso no has de extrañarte si alguna noche borracho
me vieran pasar del brazo con quien no debo pasar

"Las Cuarenta"
Letra: Francisco Gorrindo
Música: Roberto Grela
(1937)

1 comentario:

Renattus dijo...

Mira la coincidencia, me he pasado desde el viernes escuchando a Adriana Varela...